Introducción
Otto Wächter fue el adjunto de Hans Frank, gobernador de la zona de Cracovia y Galicia durante la ocupación nazi. Fue acusado de crímenes contra la humanidad, incluidos asesinatos masivos de cientos de miles de personas, pero nunca llegó a ser juzgado.
Estado de salud en el Hospital del Espíritu Santo
El enfermo se encontraba en estado crítico. Una fiebre alta y una inflamación aguda del hígado le impedían comer y concentrarse. En la nota al pie de su cama se registró erróneamente el nombre "Reinhardt"; la fecha de ingreso, el 9 de julio de 1949, era correcta.
Identidad encubierta
El verdadero nombre del paciente era Otto Wächter, pero usarlo habría alertado a las autoridades, ya que era un alto funcionario nazi buscado por crímenes de guerra. En los documentos se le describía como "escritor", una referencia a sus cartas, diarios cifrados, poemas, un guion de cine y un manifiesto titulado Quo vadis Germania?.
Crímenes y cargos
Wächter fue acusado de "asesinatos masivos" y de ordenar fusilamientos de más de cien mil personas. Su papel incluyó la creación del gueto de Cracovia, la prohibición de trabajo a los judíos en Lviv y la destrucción de carreras profesionales en Viena. Por ello su ocupación debería describirse mejor como "abogado, gobernador y SS Gruppenführer".
Vida clandestina en Roma
El fugitivo, bajo el alias "Reinhardt", se ocultó en una celda monástica del convento Vigna Pia, en las afueras de Roma, cerca del Tíber. Fue ingresado al hospital por dos monjas del mismo convento. En los registros se anotó que tenía 45 años (en realidad 48) y que estaba casado con Charlotte Bleckmann, a quien llamaba "Lotte" o "Lo"; tenían seis hijos.
El paciente indica que no puede comer desde el 1 de julio, que el 2 de julio desarrolló una alta fiebre y que el 7 de julio presentó ictericia. Es diabético y el examen clínico muestra enfermedad hepática: atrofia hepática aguda (icterus gravis).
Visitas y apoyo
Durante su estancia recibió la visita de tres personas: un obispo cercano al Papa Pío XII, un médico que sirvió en la embajada alemana en Roma y una mujer prusiana, esposa de un científico italiano. La mujer, bajo la excusa de ser "amiga de la Iglesia", llevaba pequeños obsequios (frutas, azúcar) y cuidaba al enfermo: le limpiaba la frente, cambiaba su camisa y le ofrecía jugo de naranja con una cuchara.
Los últimos momentos
Se le administró penicilina por vía intravenosa, lo que redujo la fiebre pero también lo debilitó. Le dieron pequeñas raciones de café con leche, jugo de naranja y dextrosa. La visitante prusiana notó una mejoría el martes: el enfermo estaba más animado y hablaba de recibir correspondencia y de la posible visita de su hijo mayor, también llamado Otto.
En sus últimas palabras, Wächter expresó serenidad: "Estoy en buenas manos hasta mañana". Poco después, el obispo lo visitó y, según su relato, el paciente señaló a quien había envenenado, insinuando que su muerte fue provocada deliberadamente.
Muerte misteriosa y legado familiar
El médico concluyó que la causa de muerte fue una "atrofia hepática aguda", posiblemente por envenenamiento interno. Una carta escrita por la mujer prusiana a la viuda Charlotte, fechada el 25 de julio de 1949, describía la enfermedad y pedía a la madre que cuidara a sus hijos.
La carta permaneció en la familia hasta 1985, cuando Charlotte falleció. Su hijo mayor, Otto Jr., la heredó; tras su muerte en 1997, el cuarto hijo, Horst, la encontró en un castillo abandonado de Hagenberg, Austria. Al leerla en voz alta, Horst confesó que su padre no murió por enfermedad, sino que había sido asesinado.
Fuente
Extracto del libro The Rats' Trail de Philippe Sands, publicado por la Editorial de la Universidad Jagellónica.