historia historica

La lucha por el Brasil holandés en el siglo XVII vista por el enemigo

Introducción

La mayor parte de los estudios sobre la historia holandesa del siglo XVII se basan en fuentes neerlandesas. Recientemente se publicó, sin traducción previa, un libro escrito por un veterano soldado portugués que relata la guerra contra los holandeses en Brasil, ofreciendo una perspectiva diferente y reveladora.

El contexto de la guerra

Los periódicos de 1638 informaban que Johan Maurits van Nassau‑Siegen (1604‑1679) había perdido el asedio de la ciudad portuguesa‑brasileña de Salvador de Bahía. Sin embargo, la culpa no recaía en el nuevo gobernador general holandés, sino en traidores y en la escasez de tropas para rodear la ciudad, lo que permitió a los portugueses reabastecerse.

Una visión portuguesa

Francisco de Brito Freire (1625‑1692) narra en su obra História da Guerra Brasilica (1675) la campaña holandesa desde el punto de vista portugués. Su libro, que describe cómo los holandeses fueron obligados a rendirse en 1654, ha sido recientemente editado y traducido al inglés por Benjamin N. Teensma, experto en la relación Países Bajos‑Brasil. El manuscrito original era extenso; Teensma seleccionó los capítulos que tratan a los holandeses y, al perderse la parte final, solo se conserva la historiografía desde la conquista de Salvador en 1624 hasta el fallido asedio de 1638.

Características del libro

La obra se asemeja a un informe militar, repleta de detalles sobre asedios, batallas navales y maniobras tácticas. A pesar de su tecnicismo, el autor logra describir paisajes, costumbres y personajes del siglo XVII, incluyendo críticas mordaces a comandantes arrogantes tanto holandeses como portugueses.

Críticas a los comandantes

Johan Maurits también es objeto de censura. Según Teensma, Brito Freire escribió su relato como contrapeso al libro elogioso Nederlandsch Brazil de Caspar Barlaeus (1647), encargado por el propio Maurits. De Brito Freire pretendía desenmascarar el orgullo del gobernador y la avaricia de la West‑India Company.

Dinero y motivaciones

El texto comienza con una cronología y una introducción clara que sitúan al lector en el contexto. La guerra holandesa en Brasil se reaviva tras la captura del galeón español por Piet Hein en 1627, que provee los recursos necesarios para retomar los planes coloniales.

La ocupación holandesa

Entre 1630 y 1654 los holandeses controlaron un enclave importante en el noreste de Brasil, con Pernambuco como zona central y Recife como capital, mientras el resto del territorio permanecía bajo dominio portugués.

Guerrilla portuguesa y tácticas holandesas

Los portugueses organizaron grupos de guerrilla compuestos por indígenas y criollos que conocían la selva y hostigaban continuamente a los holandeses. Brito Freire los denomina capitães de emboscadas, destacando su capacidad para ejecutar incursiones rápidas, silenciosas y letales que obligaron a los holandeses a evitar desplazarse fuera de sus fuertes.

En el mar, los holandeses mantenían la superioridad y demostraban gran ingenio táctico, pero la falta de apoyo logístico desde España y Brasil limitaba sus operaciones terrestres.

Oficiales egocéntricos

Las disputas internas entre oficiales portugueses también favorecieron a los invasores. Brito Freire critica la división de tropas entre la sede doméstica y la fortaleza de Nazaré, una decisión que impedía concentrar una fuerza principal.

El general Matías de Alburquerque fue reemplazado en 1635 por Don Luis de Rojas y Borja, a quien Brito Freire describe como orgulloso e inexperto, incapaz de gestionar la campaña.

El nombramiento de Johan Maurits

En 1637 la West‑India Company designó al conde alemán Johan Maurits van Nassau‑Siegen como gobernador general, sustituyendo al veterano Christoffel Artichevski. Según Brito Freire, Maurits, primo del príncipe de Orange, fue elegido por su linaje y se esperaba que fuera obedecido por los holandeses y respetado por los portugueses.

Al llegar a Brasil, Maurits reunió alrededor de 6 000 hombres, incluidos 500 indígenas y negros. Sin embargo, la falta de sus generales experimentados provocó la derrota en el asedio de Salvador de Bahía en 1638.

El relato de Brito Freire muestra cómo la arrogancia de Maurits y la falta de coordinación entre los oficiales holandeses contrastan con la visión triunfal de las fuentes neerlandesas de la época.

Conclusión

La traducción y edición de Benjamin N. Teensma aporta una valiosa contranarrativa portuguesa que enriquece nuestra comprensión de la guerra holandesa en Brasil, revelando tanto la brutalidad del conflicto como las complejidades humanas detrás de los protagonistas.