El origen del impermeable
Todos tenemos al menos un abrigo que nos protege de la lluvia, ya sea un trench, una parka o un anorak. Pero, ¿sabemos a quién debemos este invento que nos salva de la neumonía? La respuesta nos lleva al Escocia del siglo XIX y a un joven químico llamado Charles Macintosh.
Los primeros años de Macintosh
En 1785, a los 19 años, Charles abandonó su trabajo clerical para dedicarse a la química, una pasión que había cultivado desde niño en el taller de su padre, George, tintorero de telas. Junto a su padre experimentaba con todo tipo de materiales; los frascos explotaban a menudo, pero la curiosidad los mantenía en marcha.
Tras recibir una propuesta de una empresa química de Glasgow, su ciudad natal, Macintosh abrió su propio laboratorio a los 20 años, trabajando con cloruro de amonio y el tinte azul Prusia, y construyó un espacio propio para probar sus ideas.
El descubrimiento de la nafta
En 1818, mientras analizaba los subproductos de la producción de gas de carbón (el principal método de iluminación antes de la electricidad), descubrió una sustancia con propiedades especiales: la nafta. En química, la nafta se define como una mezcla de hidrocarburos inflamables y volátiles, típicamente la fracción del petróleo crudo que se sitúa entre la gasolina y el queroseno.

Macintosh observó que la nafta podía disolver la goma de India, obtenida de los árboles de caucho. Al combinar ambos componentes, creó una pasta impermeable.
Del laboratorio al abrigo
El siguiente paso fue colocar esa pasta entre dos capas de tejido de lana, creando así un material que repelía el agua sin perder su flexibilidad. Macintosh llamó a su invención "Mac Coat", nombre que evolucionó a macintosh y que todavía se usa para referirse al impermeable tradicional.
En 1823 obtuvo la patente y vendió el primer abrigo impermeable. Ante la reticencia de los sastres, empezó a producirlos en serie, incorporando versiones con algodón que fueron adoptadas por viajeros en tren, jinetes, así como por el ejército y la marina.

Problemas iniciales y controversias
Los primeros modelos presentaban inconvenientes: al coser se formaban agujeros que dejaban pasar agua, en invierno la prenda se volvía rígida y en verano perdía impermeabilidad. Además, surgió la acusación de que Macintosh había plagiado la idea del cirujano James Syme. Macintosh no se dejó distraer y siguió mejorando su producto.
Alianzas que revolucionaron el impermeable
En 1843, Macintosh unió su empresa con la de Thomas Hancock, quien había descubierto la vulcanización del caucho. Esa unión combinó la química de la nafta con la resistencia del caucho vulcanizado, dando lugar al impermeable tal como lo conocemos hoy, usado por fuerzas armadas, policía y ferrocarriles.
Con el tiempo, casas de moda como Hermès, Louis Vuitton y Gucci enviaron sus diseños a la fábrica de Cumbernauld, donde se seguía trabajando de forma artesanal, tal como hacía Macintosh hace dos siglos.
Legado y último capítulo
Charles Macintosh falleció el mismo año de la fusión, a los 77 años, sin llegar a ver la plena expansión de su “hijo” en la moda y la industria. Además de su impermeable, también descubrió el polvo blanqueador (una mezcla de hidróxido de calcio, cloruro de calcio e hipoclorito de calcio) utilizado como blanqueador, desodorante y desinfectante.