El Campeonato Europeo de Fútbol y sus escenarios históricos
Los partidos del Campeonato Europeo se disputarán en Polonia y Ucrania. Nuestros equipos abrirán la fase de grupos en Járkov, mientras que el campo de entrenamiento está en Cracovia. Los rivales alemanes y portugueses se enfrentarán en Leópolis. Estas ciudades, aunque hoy vibran con la fiesta del fútbol, guardan recuerdos de una historia sangrienta, marcada por la brutalidad nazi y soviética.
Járkov (Kharkiv): entre el orange festivo y el recuerdo del Holodomor
En los próximos días, las calles de Járkov se cubrirán de luces y banderas naranjas, acompañadas de música, bebidas y cánticos durante tres semanas de celebración. Sin embargo, los seguidores atentos notarán una estatua de bronce en las afueras de la ciudad. Representa a una familia ucraniana: el hombre, mirando al norte hacia Moscú, protege a sus hijos con el puño cerrado; la mujer alza desesperada las manos al cielo; los niños aparecen demacrados y temerosos. La obra, erigida en 2008, recuerda el Holodomor, la hambruna forzada de 1932‑1933 que causó la muerte de alrededor de cuatro millones de ucranianos, siendo Járkov una de las regiones más afectadas.
El Holodomor fue sólo el inicio de una larga serie de terrores. Entre 1936 y 1938, Stalin ordenó masivas purgas y ejecuciones en ciudades como Járkov y Kiev, donde miles de opositores fueron eliminados.
La invasión nazi y la violencia en la región
En 1941, la Alemania nazi irrumpió en la Unión Soviética con la intención de crear un "Lebensraum" en el este. Tras la rápida ofensiva alemana, los Einsatzgruppen llegaron a la zona para «limpiar» el territorio, exterminando a judíos, eslavos, gitanos y demás considerados "Untermenschen". En Kiev, por ejemplo, unos 30.000 judíos fueron fusilados en una fosa. Los nazis también emplearon el hambre como arma, encerrando poblaciones en pueblos aislados hasta que murieran de inanición.
El gueto de Leópolis (Lviv)
Portugal y Alemania se medirán en Leópolis durante la fase de grupos. La ciudad, incorporada al Gobierno General en julio de 1941, fue escenario de crímenes nazis extremos. En sus cercanías se encontraban los campos de exterminio de Sobibor, Belzec, Treblinka y Majdanek. A pocos kilómetros de Cracovia, donde reside la base naranja del torneo, está el campo de Auschwitz‑Birkenau, donde perecieron aproximadamente 1,1 millones de judíos, en su mayoría procedentes de Europa occidental.
Antes de la guerra, Leópolis albergaba a 120.000 judíos. Los nazis cercaron varios barrios con alambre de púas, deportando a 100.000 judíos de la región al gueto. El hambre, la enfermedad y las ejecuciones masivas se convirtieron en la norma. En 1942, el gueto fue liquidado y sus habitantes enviados en vagones de ganado al campo de Belzec. El gueto de Varsovia, donde se jugará una semifinal, sufrió una historia similar.
Posguerra: la sombra soviética
El fin de la Segunda Guerra Mundial no puso fin al sufrimiento en Polonia y Ucrania. Ucrania volvió a ser una república soviética bajo Stalin, quien ordenó la deportación de 150.000 ucranianos a los gulags entre 1944 y 1946. En toda la URSS, judíos y otras minorías siguieron siendo perseguidos y deportados. Polonia se convirtió en un estado satélite comunista; sus disidentes también fueron enviados a los campos de trabajo forzado. La economía planificada dejó a ambos países en la pobreza hasta la década de 1990.
Los rastros de este pasado sangriento aún son visibles, no solo en monumentos como el del Holodomor en Járkov, sino también en la corrupción, la democracia imperfecta y la pobreza persistente. Sin embargo, el Campeonato Europeo seguirá siendo una gran fiesta, aunque las cicatrices del siglo XX aún no hayan sanado por completo.
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