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El tesoro de los eburones: una pista de la historia celta

Descubrimiento en Maastricht

En noviembre pasado se desenterró en el distrito de Amby (cerca de Maastricht) un tesoro de oro que, según los análisis, pertenece a los eburones, antepasados de los batavos. Este pueblo celta habitó la zona fronteriza entre los actuales Países Bajos y Bélgica durante el siglo I a.C., hasta que fue aniquilado por los romanos. El hallazgo sugiere una versión alternativa de esa historia.

¿Qué contiene el tesoro?

El conjunto está formado por 39 monedas de oro y 70 de plata. Las monedas de plata fueron probablemente acuñadas en Hesse, Alemania, en la fortaleza de Dürnberg. Las de oro son locales, atribuidas a los eburones. La presencia de ambas piezas, especialmente la referencia a los eburones, le otorga gran valor científico.

Los eburones en la literatura

Conocemos a este pueblo principalmente gracias a De Bello Gallico de Julio César, donde se los describe como aliados de tribus germánicas del Rin. Esta relación se confirma con la presencia de monedas rinas en el tesoro, ofreciendo la prueba material más cercana de sus contactos con la zona del río.

La rebelión contra Roma

Al principio los eburones mantuvieron una fachada amistosa con los romanos, pero una vez ganó su confianza, los emboscaron. En el invierno de 54 a.C. eliminaron aproximadamente una legión y media. En represalia, César dedicó todo el año siguiente a exterminar a los eburones, lo que, según De Bello Gallico, constituye un genocidio. Tras la derrota, los tungri tomaron su lugar; su líder Ambiorix escapó, mientras Catuvolcus se suicidó bebiendo la savia venenosa de la teja.

¿Cuán fiable es el relato de César?

El texto de César estaba destinado a reforzar su prestigio en Roma, no a ofrecer una crónica imparcial. La evidencia arqueológica en nuestras regiones es escasa: pocos restos de campamentos, quemas o enterramientos que confirmen sus narraciones.

El tesoro como testigo indirecto

Lo que sí se encuentra son numerosos hallazgos de tesoros numismáticos de la época. Entre 57 y 50 a.C., la incertidumbre provocó que la gente enterrara sus riquezas a unos 70 cm de profundidad. Algunas nunca fueron recuperadas, quizás porque sus dueños fueron muertos o expulsados.

El tesoro de Maastricht encaja cronológicamente, pues las monedas de oro fueron acuñadas durante o justo después de la Guerra de las Galias. Sin embargo, presentan signos de uso, lo que indica que ya estaban circulando cuando fueron ocultas, probablemente mucho después de la campaña de César.

Eburones y batavos: un proceso de asimilación

El supuesto genocidio de los eburones es cuestionado. Tras la guerra, la zona siguió habitada y las monedas típicas de los eburones continuaron en uso. Lo más probable es que muchos se ocultaran o adoptaran la identidad de los tungri, tribu que colaboró con Roma y que, con el tiempo, absorbió a los sobrevivientes eburones.

En el norte, cerca de los ríos de los Países Bajos centrales, los eburones se toparon con la llegada de los batavos. No pudieron impedir su asentamiento y, con el tiempo, se mezclaron con ellos. Décadas después, la presencia eburona desapareció y sólo quedó la denominación “batavos”.


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