Contexto
El secretario general del KKE, Dimitris Koutsoubas, volvió a ser el centro de la polémica en las redes sociales después de referirse a la reciente publicación del historiador Sergey Radchenko, quien difundió documentos desclasificados de la URSS que revelan la ayuda que recibió el Partido Comunista de Grecia (KKE) y el Ejército Democrático de Grecia (DSE) durante la Guerra Civil.
El discurso de Koutsoubas en el Parlamento
Durante el debate sobre la moción de censura, Koutsoubas intentó ridiculizar al historiador, diciendo: «¿Y cómo se llamaba ese historiador extranjero? Papara… Paparachenko…». Además acusó a los medios “domésticos” y a sitios como Hestia y La República de no haber preguntado de dónde provenían esos documentos.
El secretario también sugirió que los parlamentarios compraran la obra de seis volúmenes del Comité Central del KKE en la editorial Modern Era, citando un artículo de Rizospastis como referencia.
La respuesta de Sergey Radchenko
Radchenko reaccionó en Twitter, señalando que su investigación se basa en documentos de archivo y no en convicciones políticas. Comentó: «Mi trabajo es histórico. Lo indecente es que el líder de un partido griego ataque a un historiador con insultos personales. Debería leer más documentos para formarse una visión menos politizada y más ajustada a los hechos».
El historiador también subrayó que los documentos desclasificados demuestran que la URSS suministró armas a la DSE, pero que esas armas provenían en gran parte de arsenales alemanes capturados, no de producción soviética. Asimismo, se menciona un apoyo financiero de 100 000 USD, cifra que, según el propio KKE, es ínfima comparada con la ayuda de los países occidentales.
La "masacre" digital
El hashtag #Paparachenko se volvió trending el lunes siguiente al discurso de Koutsoubas. Los internautas se dividieron entre defensores del KKE y críticos anti‑comunistas, con intervenciones de la extrema derecha. Radchenko, sin embargo, optó por no responder a los comentarios bajo su publicación.
En Rizospastis se comentó que los documentos ya forman parte del “Ensayo de historia del KKE”, y que la supuesta novedad es sólo una reinterpretación de hechos ya conocidos.
Lo que dicen los documentos
Los archivos revelan que la URSS entregó armas de la reserva nazi y un pequeño aporte económico. También aparecen cartas de 1948 de Nikos Zachariadis y Markos Vafiadis dirigidas al Comité Central soviético, tras la retirada del apoyo al DSE por parte de la Albania comunista.
Una publicación titulada «¡Cállense, apocalipsis!» detalla que, además de la ayuda soviética, la DSE recibió apoyo solidario de comités en Francia, Albania, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía y, más tarde, la RDA. Sin embargo, la ayuda soviética consistía en armamento ligero y escaso, muy por debajo de las necesidades de la guerrilla.
«En Grammos el Ejército Monárquico‑Fascista disparó 500 000 misiles, mientras nosotros sólo 3 000. Necesitamos urgentemente 100 cañones y 5 000 proyectiles…» – carta de Zachariadis (finales de 1948).
La carta muestra la carencia de artillería pesada y municiones, y explica que la URSS limitó su apoyo para evitar una confrontación directa con Occidente. Albania, por su parte, cerró sus fronteras al DSE.
Conclusiones
Los documentos confirman que la ayuda soviética fue limitada y que la mayor parte del material bélico provino de fuentes alemanas. El debate actual no parece tanto sobre hechos históricos, sino sobre la instrumentalización política de esos hechos por parte de la derecha y de algunos sectores del propio KKE.
Como señala Radchenko: «No ataquen a los historiadores. Estamos aquí para aportar a la verdad histórica».