El origen del término
La palabra miopía proviene del griego myopos, que significa "el que cierra los ojos". Se refería al gesto típico de entrecerrar los párpados para intentar enfocar mejor, lo que indica que esta afección ocular ya era conocida en la antigüedad.
Situación en la antigüedad
En Egipto, Grecia y Roma se realizaban cirugías oculares bastante avanzadas, como la extracción de cataratas. Sin embargo, ni la miopía ni la presbicia (dificultad para ver de cerca) contaban con tratamiento alguno.
Los primeros lentes correctivos
Los primeros lentes surgieron a mediados del siglo XIII, alrededor de 1300, en Italia, pero estaban destinados exclusivamente a la presbicia. Los miopes tendrían que esperar más de un siglo para disponer de una solución óptica.
El descubrimiento de las lentes cóncavas
En 1450, el cardenal y erudito alemán Niccolò Cusano (1401‑1464) fabricó las primeras lentes cóncavas, que permiten corregir la miopía. Entre sus primeros usuarios destacó el papa León X, conocido por su marcada miopía, una característica común en la familia de los Doctors.