La Alemania nazi desempeñó un papel central en la Segunda Guerra Mundial (1939‑1945). A continuación se presentan los hechos más relevantes.
Ascenso del nazismo y Adolf Hitler
El Partido Nacional Socialista, liderado por Adolf Hitler, llegó al poder en 1933. Hitler impulsó una política expansionista y una ideología racista que tensionó las relaciones internacionales.
Expansión territorial
Durante la década de 1930 Alemania realizó varias anexiones: remilitarizó la Renania en 1936, incorporó Austria (Anschluss) en 1938 y ocupó los Sudetes de Checoslovaquia ese mismo año.
Pacto de no agresión con la Unión Soviética
En agosto de 1939 se firmó el Pacto Molotov‑Ribbentrop, que dividió la Europa del Este en zonas de influencia y preparó el terreno para la invasión de Polonia.
Invasión de Polonia
El 1 de septiembre de 1939 Alemania atacó Polonia, desencadenando la declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia y el inicio del conflicto mundial.
Blitzkrieg y conquistas en Europa
La estrategia de guerra relámpago (blitzkrieg) combinó rapidez, sorpresa y concentración de fuerzas, permitiendo victorias rápidas sobre Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Noruega y Dinamarca.
El Holocausto
El régimen nazi planificó y ejecutó el Holocausto, el genocidio sistemático de millones de judíos y de otros grupos perseguidos, como gitanos, homosexuales y opositores políticos.
Operación Barbarroja y el frente oriental
En junio de 1941 Alemania lanzó la invasión de la Unión Soviética. Aunque al principio obtuvo éxitos, la ofensiva se detuvo en la batalla de Stalingrado (1942‑1943), marcando un punto de inflexión.
Contraofensivas aliadas y derrotas alemanas
Con la entrada de Estados Unidos en diciembre de 1941, el equilibrio cambió. Las victorias aliadas en el norte de África, Italia y el desembarco de Normandía (D‑Day, 1944) empujaron a Alemania a la retirada en todos los frentes.
Rendición y fin de la guerra
El 8 de mayo de 1945 Alemania firmó la rendición incondicional, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa.