Hoy la convivencia entre el sintoísmo y el budismo es algo natural: visitamos santuarios, templos y, al morir, podemos ser enterrados en ambos.
En la antigua Japón, la adoración a la naturaleza, precursora del sintoísmo, era la práctica dominante. Fue durante el período Asuka cuando el budismo llegó desde el continente, generando un intenso conflicto entre quienes lo aceptaban y quienes lo rechazaban.
Se considera que el budismo fue introducido oficialmente en el año 538, cuando el rey de Baekje envió estatuas y sutras a la corte Yamato.
En este artículo se recorre la evolución histórica desde Asuka hasta Nara.
Conflicto interno en la administración Yamato por la aceptación del budismo
Dos poderosas familias se enfrentaron: Soga no Iname, partidario del budismo y cercano a los inmigrantes, y Mononobe no Okoshi, responsable de los rituales militares y opositor al nuevo credo.
El debate no era solo religioso, sino una lucha por el control político y por la forma de centralizar el poder. El clan Soga, que apoyaba la introducción del budismo, finalmente venció al clan Mononobe con la ayuda del príncipe Shōtoku.
Tras la victoria, el budismo quedó reconocido oficialmente y Soga no Umako erigió el templo Hōkō-ji, marcando el inicio de una nación más centralizada bajo la influencia budista.
Período Asuka: Príncipe Shōtoku y Soga no Umako
Shōtoku es recordado como el político que, junto a la emperadora Suiko, impulsó la instauración del budismo y una serie de reformas.
Sin embargo, el verdadero motor del gobierno era Soga no Umako, cuyas alianzas matrimoniales con la familia imperial le otorgaban una gran influencia.
En 603 se promulgó el sistema de “capas y rangos” (cap and rank), que abolió el sistema hereditario de clanes y permitió la promoción basada en el mérito, favoreciendo al clan Soga.
Shōtoku redactó la famosa “Constitución de los diecisiete artículos”, que, aunque no es una constitución moderna, expresa su visión de un Estado centralizado, la reconciliación entre clanes y la promoción del budismo.
También revitalizó la política exterior, restableciendo relaciones diplomáticas con la dinastía Sui y enviando misiones al continente.
Algunos historiadores cuestionan la veracidad de los relatos legendarios sobre Shōtoku, e incluso plantean que su figura pudo haber sido parcialmente mítica.
El golpe de Isshi y la caída del clan Soga
Para ampliar su poder, el clan Soga intentó colocar a su pariente en el trono, lo que provocó la oposición del príncipe Naka no Ōe (futuro emperador Tenmu) y del noble Nakatomi no Kamatari.
En 645, bajo el nombre de “coup de Isshi”, asesinaron a Soga no Iruka en el palacio imperial. Ante la presión, Soga no Emishi incendió su residencia y se suicidó.
Con la extinción del clan Soga, se dio paso a las reformas Taika, que marcarían el comienzo de un Estado inspirado en el modelo chino.
Reformas Taika
El 3 de febrero de 645 se proclamó el edicto de reformas Taika, que estableció cuatro pilares básicos:
- Confiscación de tierras a los clanes y su conversión en propiedad del Estado.
- Creación de un sistema administrativo central y local.
- Institución del registro familiar, cuentas y colectas tributarias.
- Implantación de un nuevo sistema impositivo.
Estas medidas buscaban fortalecer al emperador y a la administración central, siguiendo el ejemplo de la China de la dinastía Tang.
La guerra Jinshin (672)
Tras la muerte del emperador Tenji, surgió una sangrienta lucha por la sucesión entre el príncipe Ōama (más tarde emperador Tenmu) y el príncipe Ōtomo.
El conflicto, conocido como la guerra Jinshin, culminó con la victoria de Tenmu, quien consolidó su poder y fundó una nueva dinastía.
Código Taihō (701)
En 701 el emperador Tenmu promulgó el Código Taihō, el primer conjunto completo de leyes ritsuryō de Japón.
El código se dividía en ritsu (ley penal) y ryō (ley administrativa y civil). También estableció las ocho ministries que dieron forma al aparato burocrático: Ministerio de la Oficina Central, Ministerio de Ceremonias, Ministerio de Educación, Ministerio de Asuntos Populares, Ministerio de Finanzas, Ministerio de la Casa Imperial y Ministerio de Guerra, entre otros.
Algunas disposiciones, como el uso del nombre de era en documentos oficiales o la obligatoriedad de sellos oficiales, perduran hasta hoy.
Heijō-kyō, la capital modelo de Chang’an (710)
En el 710 la emperatriz Genmei trasladó la capital a Heijō-kyō (actual Nara), inspirándose en la metrópolis china de Chang’an.
El trazado urbano presentaba una gran avenida sur‑norte (Suzaku‑Ōji), palacios y oficinas alineados al norte del eje central, y edificios de estilo chino con paredes blancas, pilares carmesíes y tejas verdes. También se importaron alfombras y vidrio persa.
Sin embargo, la ciudad sufrió brotes de viruela y problemas medioambientales derivados del uso del agua del río y la quema masiva de tejas.
El ascenso del clan Fujiwara
Durante el período Nara, la familia Fujiwara, descendiente de Nakatomi no Kamatari, sustituyó al clan Soga como la familia más poderosa de la corte.
Los cuatro hermanos Fujiwara (Fuhito y sus hermanos) consolidaron su influencia al casar a sus hijas con la familia imperial. En 720 el príncipe Nagaya, rival de los Fujiwara, fue acusado de rebelión y obligado a suicidarse.
En 737 una epidemia de viruela acabó con la vida de los cuatro hermanos. Posteriormente, el clan siguió enfrentándose a rebeliones internas, como la de Fujiwara no Hirotsugu (740) y la de Nakamaro (757), pero mantuvo su dominio sobre la política naraí hasta finales del siglo VIII.
En resumen, los períodos Asuka y Nara fueron testigos de la introducción del budismo, de profundas reformas inspiradas en China y de intensas luchas de poder entre clanes que sentaron las bases del Estado japonés clásico.