En medio de la pandemia de coronavirus, la crisis de EHEC pasó casi desapercibida. Sin embargo, a partir de mayo de 2011 comenzaron a reportarse brotes de diarrea sangrienta, sobre todo en el norte de Alemania, que enfermaron a miles de personas y provocaron 53 fallecimientos.
EHEC: una bacteria intestinal productora de toxinas
El acrónimo EHEC (Enterohemorrhagic Escherichia coli) designa cepas de Escherichia coli que generan toxinas capaces de causar enfermedades graves. La transmisión ocurre mayormente a través de alimentos contaminados. Los síntomas van desde diarrea leve hasta hemorragia intestinal y, en casos críticos, síndrome urémico hemolítico (SUH), una complicación que destruye glóbulos rojos y daña los riñones.
Mayor incidencia entre mujeres jóvenes
En mayo de 2011, los casos aumentaron rápidamente en Hamburgo y Schleswig‑Holstein. Lo inusual fue la alta proporción de mujeres jóvenes entre los afectados; normalmente la EHEC afecta a niños pequeños. El 21 de mayo el Instituto Robert Koch (RKI) alertó al BfR y al BVL sobre el alza de casos. Al día siguiente se registró el pico de la ola: 161 infecciones nuevas y 63 casos de SUH, seguidos de los primeros fallecimientos.
Verduras sospechosas: pepinos, lechuga y tomate
Inicialmente se sospecharon los pepinos españoles, pero los análisis descartaron esa hipótesis. Los pacientes recordaron haber consumido lechuga, tomate y pepino crudos. El 25 de mayo el RKI y el BfR emitieron una advertencia conjunta contra su consumo en el norte de Alemania. Al día siguiente el Instituto de Higiene de Hamburgo encontró EHEC en pepinos españoles, pero posteriormente se demostró que la cepa O104:H4 responsable del brote no estaba presente.
Complicaciones neurológicas y saturación hospitalaria
En Hamburgo la situación se volvió crítica: algunos pacientes con SUH presentaron trastornos neurológicos graves y no existía un tratamiento específico. Según el ex‑presidente del RKI, Reinhard Burger, los hospitales quedaron sin camas en cuestión de días. Los brotes se extendieron también a otras regiones de Alemania, Escandinavia y Estados Unidos.
Los brotes de germen en los brotes (sprouts)
Tras descartar otras verduras, la atención se centró en los brotes germinados. El 5 de junio el Ministerio de Salud de Baja Sajonia advirtió contra su consumo, señalando una posible cadena de suministro desde el distrito de Uelzen. El 10 de junio se confirmó la presencia de la cepa O104:H4 en brotes procedentes de una granja orgánica en Bienenbüttel (Baja Sajonia). Una familia salvó el paquete del bote de basura después de que dos miembros contrajeran EHEC.
Aún sin esclarecer el origen del contaminante, se barajaron hipótesis como fertilizantes, lodos de depuradora, agua contaminada o incluso actos deliberados. Las pruebas en la granja y en los paquetes sellados no detectaron la bacteria.
Pistas internacionales: el caso francés
En Francia se reportaron casos con la misma cepa O104:H4. Los pacientes de un hogar infantil cercano a Burdeos habían consumido brotes cultivados a partir de tres tipos de semillas. Los análisis identificaron las semillas de fenogreco importadas de Egipto como el vínculo común entre los brotes alemanes y franceses.
Fenogreco egipcio como origen probable
En julio la UE prohibió la importación de semillas de fenogreco de Egipto, pues se consideró que la bacteria se había adherido a ellas con alta probabilidad. La OMS y las autoridades europeas recomendaron evitar el consumo de brotes crudos. El 21 de julio el BfR, BVL y RKI restringieron el consumo a brotes de fenogreco previamente tratados.
Impacto del brote
El 26 de julio el RKI declaró oficialmente el final del mayor brote de EHEC registrado en Alemania: 3 842 casos confirmados (2 987 EHEC y 855 SUH). Murieron 35 personas por SUH y 18 por EHEC. Según las autoridades, se trata del mayor brote mundial de SUH.
Origen aún desconocido
Aún no se sabe con certeza de dónde provino la cepa O104:H4 ni si existe un reservorio animal. El instituto señala que “nadie sabe si O104:H4 volverá a aparecer”.
La organización de consumidores Foodwatch critica la investigación: solo el 10 % de los casos se rastreó hasta una fuente, mientras que el 87 % permaneció sin explicación.
Consecuencias económicas y demandas
El error de señalar al pepino como culpable generó pérdidas agrícolas significativas. La Comisión Europea estimó que el sector perdió más de 800 millones de euros solo en la UE. Hamburg enfrentó una demanda de 2,3 millones de euros de un comerciante español por la advertencia equivocada; el conflicto se resolvió en 2017 con un acuerdo de seis cifras.