Por Marc Hoffmann, NDR Info
El conflicto entre protectores de lobos y ganaderos del norte de Alemania lleva meses en la agenda, pero la polémica no es nueva. Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, el llamado "estrangulador de Lichtenmoor" provocó una verdadera histeria en la zona de Nienburg, Baja Sajonia.
Hoy, los restos del supuesto depredador se conservan en una caja amarillenta en el Museo Estatal de Hannover: el esqueleto original de un lobo.
Con guantes de tela blanca, la curadora Christiane Schilling examina los huesos envueltos en papel. La columna vertebral, las costillas y la escápula están prácticamente completos. Schilling y su equipo guardan los huesos más pequeños en bolsas herméticas. El cráneo del "machote" conserva todavía sus imponentes colmillos.
"Würger vom Lichtenmoor": un escándalo mediático de verano
Según los relatos, el voraz "estrangulador" mató a cientos de ovejas y vacas en el verano de 1948. La cifra exacta sigue siendo un misterio. Un periodista sensacionalista le otorgó al lobo de los bosques cercanos a Nienburg un nombre que suena a homicidio, y los medios alimentaron la histeria.
El noticiero británico‑estadounidense "Welt im Film" describió dramáticamente la situación: "El estrangulador está suelto. Durante cuatro meses, los agricultores entre el Weser y el Aller temen a un depredador desconocido. Cada mañana aparecen cadáveres de ganado, caballos y ovejas en los pastos. 182 cabezas de ganado ya han caído víctimas del asesino nocturno".
Una histeria con matices grotescos
En 1948, el "estrangulador de Lichtenmoor" dominó los titulares. Los periódicos lo presentaban como una criatura misteriosa y aterradora, alimentando la imaginación popular. Testigos recuerdan que la temporada de recolección de arándanos se paralizó: "La gente tenía miedo. Ya no íbamos al bosque a recoger moras. Algunos decían que olía a león o a puma".
Incluso el zoológico de Hamburgo fue llamado para ayudar en la búsqueda. "Entonces Hagenbeck vino y no encontró huellas de puma. Se organizó una gran cacería con 1.500 cazadores en junio de 1948, pero nadie lo atrapó", relata Schilling. En esa época no se hablaba de protección de especies.
El "lobo problemático" no molestaba a la población hambrienta
Schilling ha investigado a fondo el caso. Participó en una exposición sobre lobos en el Landesmuseum de Hannover hace dos años. Según ella, la maquinaria de prensa de la época alimentó el bombo mediático. Sin embargo, la población rural también tuvo su parte en la leyenda: "En los pueblos, el lobo se celebraba en los asados de los domingos. Lo cazaban ilegalmente y lo acusaban del 'estrangulador' para poder saciar el hambre".
Un "lobo adulto" con dientes mortales
Cuántas muertes causó realmente sigue sin saberlo. Los crímenes estaban muy dispersos y las heridas de algunos animales parecían poco profundas. El cazador Hermann Gaatz, de Eilte, estaba convencido de la existencia del lobo. En su diario describe la captura a finales de agosto de 1948.
Al día siguiente, presentó al animal abatido a un grupo de periodistas. El noticiero "Welt im Film", archivado en los Fondos Federales, lo describió así: "Era un lobo adulto de 1,70 m, con colmillos de cinco centímetros. El cazador fue honrado y filmado, y la criatura mítica desapareció de la imaginación popular".
Paralelismos con el debate actual sobre los lobos
El esqueleto guardado en el museo y una preparación de cráneo siguen recordando al depredador de la ciénaga. La leyenda del "estrangulador de Lichtenmoor" se ha convertido en parte de la historia regional.
Schilling ve claros paralelismos con la actualidad. "Siempre hay chismes y exageraciones cuando se habla de lobos. El miedo primitivo a un gran depredador sigue ahí; ya no estamos acostumbrados a vivir con lobos en Alemania".