Historia de Europa

1944: el ataque de los cohetes V1 en Londres

En la madrugada del 13 de junio de 1944, el sonido de los motores despertó a la población del sur de Inglaterra. Un objeto alargado con una estela de fuego surcó el cielo y, tras un breve silencio, cayó al suelo explotando. Cada bomba llevaba 830 kg de explosivo y dejó una cráter de seis metros de diámetro, causando estragos a más de cien metros de distancia. Ese martes se detonaron cuatro V‑1; en Londres murieron seis personas, decenas resultaron heridas, numerosas viviendas resultaron dañadas y un puente ferroviario quedó destruido.

Misiles de crucero para la “victoria final”

El V‑1, o Fieseler Fi 103, fue el primer misil de crucero capaz de volar largas distancias. Lanzado desde la costa del Canal francés, la propaganda nazi lo llamó Vergeltungswaffe 1 (“arma de represalia”) como respuesta a los bombardeos aliados sobre ciudades alemanas. Era una de las llamadas “armas milagro” que Hitler y Goebbels prometieron para revertir la situación del conflicto en su quinto año.

El sitio de pruebas de Peenemünde

Desde principios de los años 30 Alemania investigaba planeadores, torpedos y bombas voladoras que, a diferencia de los proyectiles tradicionales, podían recorrer grandes distancias y dirigirse de forma aproximada al objetivo. Tras el encargo del Ministerio de la Aviación del Reich en junio de 1942, Fieseler desarrolló el Fi 103. Se realizó el primer lanzamiento en el campo de pruebas aéreo de Peenemünde‑West, en la isla de Usedom, usando una rampa catapulta de 48 m de largo diseñada por el ingeniero submarino Hellmuth Walter.

El mecanismo de descenso

El V‑1 medía 7,20 m de largo, tenía una envergadura superior a los 5 m y pesaba 2,1 t. Su motor de chorro de deflagración le permitía alcanzar unos 640 km/h y una autonomía de aproximadamente 240 km. Cuando el contador interno marcaba la distancia preestablecida, cortaba el suministro de combustible y accionaba el elevador, provocando la caída del misil. Su precisión era limitada: podía desviarse hasta 12 km del objetivo, pero en una metrópolis tan extensa como Londres eso bastaba para causar graves daños.

Los periódicos británicos informan de los ataques de “aeronaves sin piloto”

Tras el primer cuarteto de V‑1 el 13 de junio, el gobierno británico prohibió inicialmente cualquier información sobre los bombardeos para evitar el pánico. Días después, los periódicos comenzaron a describir los ataques como realizados por “aeronaves sin piloto”. Ese mismo día, 73 V‑1 impactaron en la zona metropolitana de Londres; los británicos los apodaron “doodlebug” o “buzz bomb” por el zumbido característico que emitían.

Una londinense que vio destruir su casa relató: “Cuando lo vi acercarse volaba a unos 300‑400 km/h a unos 600 m de altura. No tenía la longitud de un Spitfire, carecía de hélice y cola; de la parte trasera salían destellos rojizos‑amarillos cada cinco segundos. Cuando pasó sobre mi cabeza el motor se apagó, los destellos desaparecieron y el misil descendió en un semicírculo, estrellándose en el tejado de la casa vecina. Unos segundos después todo explotó”.

Hasta 100 V‑1 al día

Un miembro del Comité de Defensa Civil describió un ataque a mediados de junio: “Primero se escuchó un rugido profundo, seguido de una luz cegadora; el guardia antiaéreo se puso en alerta. El misil impactó en una intersección, dejando una escena de humo, polvo, hojas, cristales rotos y escombros. Cuatro casas grandes quedaron arrasadas, decenas más resultaron dañadas”.

En la primera semana de la ofensiva cientos de personas perdieron la vida y gran parte de la infraestructura urbana (vías, puentes y ferrocarriles) quedó destruida. A finales de junio, entre 70 y 100 V‑1 seguían cayendo sobre Londres cada día, generando miedo y terror entre la población.

Bélgica también bajo fuego

Hasta marzo de 1945, los alemanes lanzaron alrededor de 10 500 misiles de crucero contra objetivos en Inglaterra y, tras la retirada de Francia en septiembre de 1944, también desde Holanda y Alemania. Los bombarderos Heinkel lanzaban cientos de V‑1, apuntando mayormente a Londres, pero también a Manchester, Southampton y Gloucester. En los últimos meses de la guerra, Bélgica fue objetivo de los misiles: 11 892 V‑1 fueron dirigidos a los puertos aliados de Amberes, Bruselas y Lieja.

  • Parte 1: Los primeros misiles de crucero en la historia de la guerra
  • Parte 2: Tras los V‑1, la guerra de cohetes con los V‑2