Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares el 29 de septiembre de 1547. Fue el cuarto hijo del cirujano licenciado Don Rodrigo de Cervantes y Doña Leonor de Cortinas. Su padre, sordo y de escasos recursos, llevó a la familia a varias ciudades españolas, entre ellas Valladolid, Madrid y Sevilla. En 1568 Cervantes estudió en la escuela de Humanidades del maestro Juan López de Hoyos, en Madrid.
En 1569 López de Hoyos publicó una Historia funeral y relación en honor a la difunta Isabel de Valois, en la que incluyó varios poemas de Cervantes, precedidos de un elogio entusiasta. Ese mismo año el joven se incorporó al servicio del Cardenal Aquaviva y, bajo el mando de Diego de Urbina, partió a Italia. Participó en la batalla de Lepanto a bordo de la galera Marquesa, defendiendo el flanco izquierdo. Un arcabuz le dejó la mano izquierda inutilizada, de ahí su apodo de El Manco de Lepanto, y fue atendido en un hospital de Messina. Un año después se unió al tercer regimiento de Don Lope de Figueroa, tomó parte en la conquista de Túnez y, gracias a su prestigio, entró al servicio del Duque de Sessa, solicitando el mando de una compañía.
Etapa de cautiverio
En 1575 embarcó en la galera Sol y, frente a Marsella, fue interceptada por el pirata albanés Arnaut Mami. Cervantes y su hermano Rodrigo fueron capturados y vendidos como esclavos a dos caudillos argelinos. Su amo, Ali‑Mami, lo apodó «El Cojo». Tras varios intentos de fuga y de rescate, la cautividad se prolongó más de cuatro años. Cervantes escribió a Mateo Vázquez, secretario del rey, describiendo con detalle la fortaleza donde estaban recluidos; el documento, considerado de espionaje, le valió una condena de dos mil latigazos en las costillas.
Regreso a la libertad
En 1580 el fraile Juan Gil consiguió el rescate y Cervantes volvió a España, reducido a la condición de un hombre pobre y casi sin recursos. Ese mismo año finalizó la primera parte de La Galatea, cuya licencia de publicación obtuvo en 1584. En 1584 contrajo matrimonio con Catalina de Palacios, propietaria de una pequeña hacienda en Esquivías, y perdió a su padre, Don Rodrigo de Cervantes, sin heredar nada. En 1587 recibió una asignación de la herencia de su padre, pero su inexperiencia en la gestión de comisiones de aceite y cebada le provocó deudas y problemas judiciales. Recorrió Andalucía escribiendo comedias y colaboró con el sevillano Rodrigo Osorio, aunque el acuerdo no prosperó. Solicitó y obtuvo el puesto de suministrador de la Armada Invencible en Sevilla, donde se ganó la reputación de hombre honesto, aunque sin lograr un destino en América. Después de una nueva detención por impagos, fue liberado y regresó a Madrid para ordenar los asuntos familiares, colocando a su hija Isabel al servicio de su hermana Magdalena.
Etapa como escritor
El 20 de septiembre de 1604 Cervantes obtuvo en Valladolid el privilegio de imprimir El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. La primera edición, rústica, provocó carcajadas; se cuenta que la Majestad, al ver a un joven reírse descontrolado en la calle, exclamó: «O el joven está loco, o ha leído Don Quijote». Cervantes también se ocupó del futuro de su hija Isabel, viuda de Don Diego Sanz de Aguila, y de su matrimonio con Luis Molina, quien administraba tierras en Cuenca y una herrería en la que acumuló deudas que arrastraron a la familia.
Cervantes se estableció permanentemente en Madrid, asistiendo a tertulias como la famosa Academia de la Selva en la calle Atocha, en la casa de Don Francisco Silva. Ingresó en la Cofradía del Santísimo Sacramento y en la Tercera Orden Venerable, a la que también pertenecían su esposa y su hermana Andrea. En 1613 se publicaron sus Novelas ejemplares, con una ilustración de su autoría y un anticipo de 1.600 reales del editor Robles. En 1615 apareció Los trabajos de Persiles y Sigismunda, donde el autor confesó padecer una edema incurable; a principios de 1616 escribió al Cardenal Príncipe, Arzobispo Sandoval, describiendo su enfermedad terminal.
Ya en su lecho de muerte, Cervantes ingresó en la Tercera Orden Venerable de San Francisco. Cuatro días antes de fallecer dedicó Persiles y Sigismunda al Conde de Lemos, agradeciendo los favores recibidos. Murió el 22 de abril de 1616; su cuerpo fue llevado por los tercianeros desde la casa de la calle del León y enterrado al día siguiente, 23 de abril de 1616, en el convento de las Trinitarias de Ja, en la calle de Cantarranas. En 2016 se celebró el cuarto centenario de su muerte con un sitio web que recopila una línea de tiempo de su vida.