Primeros años y huida
Abderramán I nació en Damasco en el año 734. Era nieto del califa Hixem (724‑743). Cuando el último califa omeya, Meryem II (744‑750), fue asesinado por los abasíes, toda la familia omeya fue masacrada. Abderramán escapó porque se encontraba fuera del territorio y buscó refugio entre los bereberes de la tribu zenete, en la ciudad de Tahart, África.
Conquista de al‑Ándalus
Dos jefes zenetes, Temán ben Alkamah y Wahib ben Zahir, llegaron desde al‑Ándalus con la oferta de liderar a todas las tribus musulmanas de la región. Abderramán aceptó y el 8 de abril de 756 desembarcó en Almuñécar (Granada). El wali Yusuf, que se negaba a reconocerlo, fue derrotado en la batalla del Guadalquivir el 15 de mayo del mismo año. Tras una serie de enfrentamientos, Yusuf se rindió en 759, aunque intentó rebelarse de nuevo y fue asesinado.
Conflictos con los francos
En 754 el rey franco Pepino el Breve expulsó a los musulmanes de Septimania. Más tarde, el gobernador de Zaragoza, Soleim ben Yactán el Árabe, solicitó la ayuda de Carlomagno (742‑814). El monarca cruzó los Pirineos, pero al no ser recibido en Zaragoza sufrió la famosa derrota de Roncesvalles el 15 de agosto de 778.
Reformas administrativas y legado
En 779 Abderramán anexó el reino de Todmir. Dividió al‑Ándalus en seis provincias militares —Córdoba, Mérida, Murcia, Toledo, Valencia y Zaragoza— y creó el cargo de almirante (emir‑al‑mar) para defender la costa sur. Inició la construcción de la Gran Mezquita de Córdoba, a la que dedicó una hora diaria. Murió el 30 de septiembre de 787 en Mérida, dejando once hijos y nueve hijas. Su hijo Hixem le sucedió en el emirato.