Historia de Europa

¿Qué diría un romano sobre Tiberio, Calígula y Nerón?

Primero debemos aclarar que la conversación será con un romano contemporáneo a los emperadores de la dinastía Julio‑Claudia, quienes hoy se recuerdan como ejemplos de crueldad y depravación.

Yo: En el siglo XXI Tiberio, Calígula y Nerón son recordados como tiranos y libertinos. ¿Cómo los describirías tú, que los viviste?

Romano de la época: ¿Por qué los consideras depravados?

Yo: Me baso en los testimonios: Tiberio presenciaba relaciones sexuales entre adolescentes y niños entrenados, a los que llamaba “pececillos”, para excitarse durante el baño; Nerón mantuvo una relación con el esclavo Sporo, a quien casó tras castrarlo para eludir la prohibición de matrimonio entre personas del mismo sexo; y Calígulo… se dice que organizaba orgías y mostraba una conducta enfermiza. ¿Te parece poco?

Romano de la época: Esa visión proviene de la moralidad del siglo XXI, moldeada por la educación judeocristiana. En nuestra sociedad no existían los conceptos de “pecado” o “homosexualidad”. El sexo era un juego de poder, y lo que importaba era la posición que cada uno ocupaba en la jerarquía social. Como decía Séneca el Viejo: «El sexo pasivo en un hombre libre es delito; en el esclavo, obligación; en el libertino, servicio». Incluso se decía que Julio César era «esposo de todas las mujeres y marido de todos los hombres», aunque ustedes lo consideran un gran político y militar.

¿Qué diría un romano sobre Tiberio, Calígula y Nerón?

Yo: Pero, ¿qué hay de Tiberio?

Romano de la época: Los propagandistas del Senado y los partidarios de su sucesor, Calígulo, difundieron una serie de calumnias que transformaron la imagen del austero y erudito general en la de un anciano voyeur y pedófilo. Tiberio era un hombre melancólico y depresivo (Plinio el Viejo lo llamó «el hombre más triste»). Se retiraba periódicamente de la vida pública –en la época de Augusto lo hizo en Rodas para estudiar, y en Capri lo hacía por disgusto hacia la política– y nunca aspiró al título de emperador con entusiasmo.

Tiberio y la economía del Imperio

Tras la victoria en Actium, Augusto consolidó una expansión territorial sin precedentes y una bonanza económica que alimentó la Pax Romana. Los graneros egipcios enviaban trigo a Roma, el crédito fluía y se construían insulas (bloques de apartamentos) que generaban una verdadera burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el aumento de precios era brutal; como señala el poeta Marcial, «en Roma se pagaba lo mismo por la virtud que por el vicio».

Cuando Tiberio heredó el trono, se encontró con arcas vacías. Para contener la inflación redujo la circulación de dinero: limitó la distribución de granos, recortó obras públicas y vendió propiedades del Estado a los senadores, obligándolos a comprar con dinero prestado. Además, reprendió a los argentarii (banqueros) que habían concedido créditos sin garantías y con intereses superiores al máximo legal. Cerró el flujo de crédito y exigió el pago inmediato de deudas. En cuestión de días, tierras, casas y animales fueron subastados; los precios se desplomaron, los bancos colapsaron y la economía entera quedó paralizada.

Yo: ¿Cómo es que dices que Tiberio podría enseñarnos una lección?

Romano de la época: Ante la deflación, Tiberio introdujo una medida extraordinaria: ordenó a los banqueros distribuir un millón de piezas de oro, con la condición de que los ciudadanos las prestaran sin intereses durante tres años y no las usaran para saldar cuentas. Ese “rescate” reactivó el crédito y devolvió la circulación de dinero, salvando al Imperio de una crisis mayor.

Calígulo: extravagancia y megalomanía

Calígulo es recordado por sus excesos, pero su verdadera amenaza radicaba en su inmadurez. Al llegar al poder siendo muy joven, buscó demostrar que él estaba por encima de todos. La famosa historia de que quiso nombrar cónsul a su caballo Incitatus nunca se materializó; fue una burla destinada a mostrar a la aristocracia que incluso un animal podía ocupar su cargo. Su establo estaba revestido de mármol, su manger de marfil y su crin adornada con joyas, pero nunca llegó a ser cónsul.

En cuanto a sus supuestos “excesos sexuales”, la realidad es que la mayoría de los emperadores romanos practicaban relaciones que hoy consideraríamos escandalosas. Decir que Calígulo es el único es ignorar la costumbre de la época.

¿Qué diría un romano sobre Tiberio, Calígula y Nerón?

Nerón y el gran incendio de Roma

La imagen de Nerón tocando la lira mientras Roma ardía es un mito. De hecho, Nerón estaba fuera de la ciudad cuando estalló el incendio en el año 64 d.C. Cuando regresó, abrió los palacios para alojar a los damnificados, repartió alimentos y ordenó la rápida demolición de los escombros para evitar epidemias. Fue él quien envió legiones para apagar el fuego.

Sin embargo, la culpa oficial recayó sobre los cristianos, y la construcción de su extravagante Domus Aurea –un palacio de 50 hectáreas con jardines, lagos artificiales y un coloso de bronce de más de 30 metros— alimentó la sospecha de que había provocado el incendio para despejar terreno.

¿Qué diría un romano sobre Tiberio, Calígula y Nerón?

Conclusión

Los tres emperadores comparten una característica esencial: su poder absoluto les permitía transgredir cualquier norma social de la época. La crueldad, los asesinatos de familiares y la persecución de rivales eran prácticas habituales en la política romana, no excepciones aisladas.

P.D.: Si te ha gustado este estilo de relato, déjalo en los comentarios y lo repetiré con otros personajes y periodos.