Primeros años y pasión por la aviación
El piloto francés Roland Garros fue uno de los pioneros de la historia de la aviación. Nació en 1888 y, desde muy joven, se sintió atraído por los aviones. Realizó su primer vuelo en 1909 y, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, participó en numerosos espectáculos aéreos y competiciones, estableciendo el récord de altura de la época al volar a 5.600 m.
Innovación durante la Gran Guerra
Al estallar la guerra, Garros se alistó en la Fuerza Aérea Francesa. Junto a su ingeniero y amigo Evgenios Zilber, buscó una solución al problema de armar los aviones con ametralladoras. A principios de 1915, con la colaboración de Robert Moran, encontró una respuesta arriesgada: instaló una ametralladora Hotchkiss en la nariz de un monoplano Moran‑Saulnier tipo N.
Para evitar que los disparos alcanzaran la hélice, colocó en la zona de impacto unas pequeñas placas de acero (reflectores). Si una bala golpeaba la hélice, se desvíaba sin dañarla. Aunque el ángulo exacto de reflexión era incierto, el riesgo resultó menor de lo que se pensaba, pues las hélices de la época tenían solo dos palas y, con ráfagas cortas, era improbable que una de ellas estuviera frente al cañón en el momento del disparo.
La primera misión de combate
Tras las pruebas, el 1 de abril de 1915 Garros realizó su primera misión de combate con el avión armado, marcando un hito histórico. Avistó un avión de reconocimiento alemán de dos plazas y se lanzó al ataque. Los alemanes, al principio poco alarmados por la presencia del solo Moran, escucharon el estruendo de la ametralladora Hotchkiss y vieron cómo su avión se incendiaba y caía al suelo.
Garros repitió el éxito en los días siguientes, pero el 19 de abril fue forzado a aterrizar de emergencia en territorio enemigo.
Escapada, último combate y muerte
En 1918 logró escapar de un campo de prisioneros alemán y volvió a incorporarse a la Fuerza Aérea Francesa. El 2 de octubre de 1918 derribó otro avión enemigo, pero tres días después su propio avión fue derribado y él falleció, dejando atrás a uno de los grandes pioneros de la aviación.