La Jacquerie (revuelta campesina de 1358)
La revuelta francesa de 1358, conocida como la Jacquerie, fue un levantamiento campesino que se desarrolló en el norte de Francia. Varios factores convergieron para desencadenarla:
1. Crisis económica
La prolongada Guerra de los Cien Años (1337‑1453) arrasó el campo francés, provocando hambrunas, destrucción de cosechas y la ruina de muchas familias campesinas.
2. Quejas políticas y fiscales
El rey y sus administradores impusieron impuestos excesivos y obligaciones de trabajo forzoso (corvée) sin compensación, lo que agudizó el descontento.
3. Tensión social
El abrumador contraste entre la vida lujosa de la nobleza y la miseria de los campesinos alimentó un profundo resentimiento.
En mayo de 1358, un grupo de campesinos atacó el castillo de un señor en la región de Beauvais. El acto desencadenó una ola de violencia: se incendiaron fortalezas, se asesinaron nobles y se saquearon sus dominios.
El monarca respondió enviando un ejército que, en pocos meses, aplastó la rebelión. Para julio de 1358 la revuelta había sido sofocada.
Aunque la Jacquerie fue rápidamente reprimida, dejó una huella duradera: demostró que la población rural ya no aceptaba la opresión y sembró una semilla de inconformidad que, siglos después, contribuiría a la Revolución Francesa de 1789.