1. Interrupción económica
La Primera Guerra Mundial desestabilizó gravemente la economía rusa. El enorme número de reclutas movilizados ralentizó la industrialización y el transporte de granos y mercancías, provocando escasez de suministros esenciales como el grano y el cuero.
2. Escasez de alimentos en las ciudades
La convocatoria de campesinos al frente redujo la producción agrícola y, junto con la interrupción del transporte, hizo que menos alimentos llegaran a los centros urbanos. La población urbana más pobre sintió la escasez de forma aguda, organizó protestas y huelgas, y contribuyó al desorden general.
3. Mala gestión gubernamental y pérdida de apoyo al zar Nicolás II
En febrero de 1917, el zar Nicolás II ordenó disparar a manifestantes y huelguistas, lo que intensificó el descontento. Sus asesores más cercanos le recomendaron abdicar para preservar la monarquía, pero él se negó y nombró a políticos impopulares. Ante la crisis, la Duma (parlamento) y un gobierno provisional fueron creados en un intento de estabilizar el país.
Estos factores combinados precipitaron la revolución de febrero y, posteriormente, la de octubre, que transformó radicalmente a Rusia.