Un punto de inflexión en la Primera Guerra Mundial
La Batalla del Marne, también conocida como la Batalla del Ourcq, se libró a principios de septiembre de 1914 y constituye la primera gran confrontación del conflicto.
Las fuerzas alemanas habían avanzado hasta a 64 km de París cuando fueron frenadas por los ejércitos francés y británico en la Primera Batalla del Marne (5‑12 de septiembre).
Esta derrota alemana y la contraofensiva aliada pusieron fin al Plan Schlieffen, que buscaba una victoria rápida sobre Francia.
Importancia de la batalla
Aunque no puso fin a la guerra, la batalla evidenció el fracaso del plan alemán y evitó la captura de París.
El estancamiento resultante dio origen a cuatro años de guerra de trincheras en el frente occidental.
Historiadores la consideran una de las batallas más decisivas de la historia, marcando el comienzo del declive de las esperanzas alemanas de una victoria decisiva.