El término megalitismo proviene del griego mega (grande) y lithos (piedra). Se emplea para describir todas esas construcciones arquitectónicas realizadas con bloques de piedra de gran tamaño, desde las pirámides egipcias o mayas hasta los recintos ciclópeos de la cultura micénica. En la actualidad, el concepto se reserva a la arquitectura monumental más antigua que apareció durante la prehistoria.
Los primeros estudios situaban el origen de estas obras en el Mediterráneo, pero las fechas obtenidas mediante radiocarbono (C14) demuestran que surgieron en Europa Occidental, donde la Península Ibérica jugó un papel destacado.
Los constructores
Para comprender a los autores de estos monumentos debemos retroceder al final del epipaleolítico y al mesolítico peninsular, momentos que preceden a la llegada del neolítico. Las dataciones más antiguas de la península provienen de la costa atlántica de Portugal, donde se hallan estructuras que datan de alrededor del 4700 a.C., coincidiendo con la última fase de la cultura de los montículos de conchas portugueses.
El neolitico introdujo la sedentarización, y el megalitismo es la prueba arqueológica más clara de este proceso. El esfuerzo, el tiempo y la complejidad técnica requeridos para mover piedras de varias toneladas a cientos de kilómetros revelan que los primeros agricultores y ganaderos ya no pretendían abandonar sus asentamientos. Además, estos monumentos funcionaban como marcadores territoriales, señalando la posesión y el aprovechamiento de la tierra por parte de la comunidad.
El megalitismo también refleja las primeras diferencias sociales. La construcción de tumbas megalíticas exigía la coordinación de líderes, planificadores y obreros, lo que sugiere la existencia de jerarquías. Algunos autores, como Robert Chapman, interpretan los primeros túmulos como premios para los dirigentes de las nuevas comunidades neolíticas.
Otro aspecto relevante es su función religiosa. Los monumentos servían como lugares de culto, reunión comunitaria y, sobre todo, como necrópolis, separando claramente el mundo de los vivos del de los muertos. Su reutilización durante milenios, incluso hasta la llegada de las sociedades metalúrgicas, evidencia su importancia duradera.
Distribución en la Península Ibérica y ejemplos destacados
La mayoría de los monumentos megalíticos ibéricos se encuentran en la periferia, con escasas evidencias en el interior. Los yacimientos del norte, desde Salamanca hasta Burgos, suelen estar vinculados a la zona cantábrica o a Portugal. En la península, su uso es esencialmente funerario, con algunas excepciones de menhires y cromlechs en Portugal y Cataluña.
Portugal
Portugal alberga miles de estructuras a lo largo de su fachada atlántica, desde simples menhires hasta complejas cámaras funerarias. Las regiones con mayor concentración son el Alentejo y el Algarve, que poseen los monumentos más antiguos de la península, con más de 6 700 años de historia.
Cromlech de los Almendros
Situado en el centro de Portugal, a medio camino entre Badajoz y Lisboa, este círculo de alrededor de cien menhires es uno de los más originales de la península. Descubierto en los años 60, sus dataciones indican que es anterior a Stonehenge, posiblemente construido alrededor del 6000 a.C. Su disposición sugiere un uso ceremonial o de peregrinación, con una posible alineación astronómica hacia la estrella del rey.

Dolmen de Zambujeiro
Ubicado a 10 km del cromlech anterior, este dolmen, conocido en portugués como "anta", data de aproximadamente el 3000 a.C. Posee una cámara funeraria cubierta por losas gigantes sostenidas por siete pilares verticales y un corredor de 15 m de longitud. Su uso se prolongó durante milenios; los restos más antiguos se hallaron junto a sus pertenencias, y la presencia de fuego y ocre indica rituales de despedida.

Galicia y la costa cantábrica
En el norte de la península, desde Galicia hasta Navarra, se encuentran numerosos monumentos funerarios, muchos de ellos decorados con grabados que reflejan reivindicaciones territoriales. Los ejemplos más antiguos datan de alrededor del 4300 a.C., pocos siglos después de los de Portugal.
Dolmen de Dombate
En la localidad gallega de Cabaña de Bergantiños, este dolmen presenta una cámara de 1,80 m de altura sostenida por siete grandes piedras, al igual que el de Zambujeiro. Su construcción inicial data de 3800 a.C.; mil años después se añadió un corredor y una losa puerta. Durante la cultura de la campana de bellota (c. 2000 a.C.) siguió en uso, para luego abandonarse con el declive de dicha cultura.

Andalucía
Los estudios recientes catalogan más de 1 500 monumentos megalíticos en Andalucía, con mayor concentración en Almería, Granada y Huelva. El conjunto más espectacular se encuentra en la provincia de Málaga.
Conjunto arqueológico de los dólmenes de Antequera
Declarado Patrimonio de la Humanidad en 2016, este conjunto incluye varios sitios que abarcan desde el Neolítico (c. 4500 a.C.) hasta la prehistoria tardía.
Dolmen de Menga
Construido hace unos 5 700 años, este túmulo de corredor destaca por sus tres pilares centrales alineados, únicos en el mundo megalítico, que sostienen losas de techo con un peso aproximado de 120 toneladas. En su interior se halla un pozo de 20 m de profundidad cuyo propósito sigue sin aclararse, y su orientación no coincide con el amanecer.

Dolmen de Viera
Descubierto a principios del siglo XX por los hermanos Viera, este dolmen es más pequeño que Menga y está orientado hacia el sol; durante los equinoccios de primavera y otoño la luz solar penetra hasta el fondo de la cámara funeraria, lo que sugiere prácticas religiosas distintas a las de su vecino.
Dolmen de El Romeral
Situado a dos kilómetros de los anteriores, este monumento posee una doble cámara funeraria y está orientado hacia la Sierra del Torcal, lo que ha generado hipótesis sobre motivaciones religiosas diferentes. Sus dataciones indican que es el último de los tres, construido por comunidades metalúrgicas incipientes.

Cataluña
En Cataluña la presencia megalítica se concentra al norte del río Llobregat, mientras que al sur la zona permanece prácticamente vacía. Los hallazgos permiten rastrear contactos culturales transpirenaicos.
Conjunto megalítico de Roses
En la costa de Girona, el conjunto incluye dólmenes, menhires y cistas funerarias. El más destacado es el Dolmen de la Creu d’en Cobertella, el mayor de Cataluña, datado alrededor del 3000 a.C., con una cámara de 5 m de largo y más de 2 m de altura, y una losa de techo que supera las 4 toneladas.

Destacan también los menhires de la Casa Cremada, de 2,40 m de altura, raros en la península por su simplicidad.
Yacimiento arqueológico de Reguers de Seró
Descubierto en 2007 durante la construcción de un canal de riego, este sitio alberga un gran cistón funerario del III milenio a.C., utilizado por la cultura de la campana. Los monolitos presentan grabados y se reutilizaron previamente como dos estelas, la mayor de más de 5 m de altura, que probablemente sirvieron como marcadores territoriales. Su estilo se asemeja al de monumentos situados en los Pirineos pre-catalanes, indicando contactos culturales o religiosos.

Las estelas se exhiben en el museo “Seró Espai Trasmissor”, cercano a Artesa de Segre (Lleida), bajo la curaduría de Xavi Bermúdez.
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Para profundizar, consulta: Prehistoria reciente de la Península Ibérica, coord. Mario Menéndez, Ed. UNED, 2013.
Imágenes: Wikimedia Commons. Foto de portada: Javier Pérez González.