Contexto histórico
En 1980 el régimen de Ceaușescu organizó una celebración singular: el 2050.º aniversario de la supuesta unificación de Dacia, un estado que abarcaba la actual Rumanía y, según la propaganda, también territorios de tracios y gétas. El objetivo era trazar un paralelismo entre el propio Conducător y el rey que, según la tradición, lideró ese episodio histórico: Burebista.
Los dacios y su entorno
Los dacios habitaban lo que hoy son Rumanía y Moldavia, extendiéndose hasta Mesia (zona sur del Danubio que comprende partes de Serbia, Kosovo, Macedonia del Norte, Bulgaria, Polonia, Ucrania, Eslovaquia y Hungría). Se consideran una rama de los tracios, con influencias culturales de escitas y celtas.
Heródoto los llamó gétas, describiéndolos como “la tribu más valiente y justa de los tracios”. Estrabón afirma que compartían lengua, mientras que otros autores clásicos los distinguían. Según Estrabón, los dacios eran gétas del plano pannonio y de Transilvania, y los gétas propiamente dichos habitaban la Escitia Menor, en la costa del Mar Negro.
Influencia cultural
Desde el siglo IV a.C. hasta mediados del II a.C., la cultura celta de La Tène influyó fuertemente en los dacios. Posteriormente, la civilización clásica, primero la griega (reflejada en su panteón religioso) y después la romana, dejó una huella profunda, culminando en la asimilación romana tras las rebeliones de Decebalus en el siglo I d.C.
Ascenso de Burebista
Rubobosto (≈ 168 a.C.) logró detener a los celtas, y bajo su reinado se consolidó cierta estabilidad. En este contexto emergió Burebista, probablemente perteneciente a la alta nobleza geto‑dacia que contó con el apoyo de la aristocracia y del sacerdocio.
Estrabón relata que Burebista “tomó a un pueblo exhausto por constantes guerras, lo disciplinó mediante ejercicios militares, prohibió el vino y obligó a la obediencia, creando en pocos años un estado poderoso”.
Reformas y organización
Su gobierno se basó en un código legislativo que abarcaba derecho, ética, ciencia y astronomía. Deceneo, un sacerdote entrenado en Egipto, actuó como vice‑rey y principal consejero del monarca, consolidando la autoridad central.
Expansión territorial
Entre 60 y 82 a.C. Burebista emprendió campañas contra tribus vecinas: derrotó a la confederación celta de los Boii y los Tauri en Baviera y Bohemia, a los germanos bastarnes de los Cárpatos orientales y a los celtas escórdicos de la Pannonia meridional. También asaltó tribus tracias e ilirias y atacó asentamientos romanos en Macedonia.
Con la ausencia de una potencia dominante en Oriente, anexó ciudades griegas del Mar Negro como Olbia, Apolonía (actual Sozopol), Tiras, Istros, Tomis, Calatis, Odessos y Mesembria, y firmó alianza con Dionisio (Balchik). De este modo, unió a los dacios transilvanos con los gétas moldavos y valacos, extendiendo su dominio desde el río Morava hasta el bajo curso del Bug y desde los Cárpatos hasta la costa occidental del Mar Negro.
Capital y ubicación
Se cree que la capital fue Argedava, cuya posible ubicación está en los restos arqueológicos de Popești (sur de Rumanía) o en la localidad de Vărădi, cerca de la frontera serbia, donde se halló una inscripción que menciona una “Argidava”. La evidencia epigráfica es escasa y la denominación exacta sigue siendo debatida.
Relaciones internacionales
El líder de Dionisio, Akornio, fue nombrado embajador de Burebista ante Pompeyo en 48 a.C., ofreciendo apoyo al cónsul en la guerra civil contra Julio César a cambio del reconocimiento de Burebista como “rey de reyes” en el mundo helenístico.
Sin embargo, César se enteró del pacto antes de la batalla de Farsalia (48 a.C.) y, tras su victoria, planeó una campaña contra los dacios. El asesinato de César en 44 a.C. impidió que la ofensiva se materializara.
Fin del reino
En el mismo año, Burebista fue asesinado en una conspiración de nobles dacios que temían la pérdida de sus privilegios bajo un Estado centralizado. Tras su muerte, el territorio se fragmentó en cuatro (luego cinco) reinos, cada uno bajo el control de una élite religiosa; solo el núcleo alrededor de los Cárpatos mantuvo cierta cohesión.
Legado
La capital posterior, Sarmizegetusa Regia, situada a 1.200 m de altitud, contó con seis fortalezas que defendieron el estado contra las campañas romanas de Augusto, Domiciano y Trajano. Los restos de estas fortificaciones en Costești, Blidaru, Piatra Roșie y Bănițul son testimonio del breve esplendor dacio.
Durante el régimen de Ceaușescu, la figura de Burebista fue exaltada como símbolo nacionalista, comparándola con el propio líder del régimen en la celebración del mencionado aniversario.






