Historia antigua

El bombardeo aéreo que volvió a destruir Pompeya

Una segunda catástrofe para la ciudad de los muertos

Pompeya y Herculano son conocidas mundialmente por la violenta erupción del Vesubio en el año 79 d.C., que los sepultó bajo una gruesa capa de ceniza volcánica. Esa misma ceniza, paradójicamente, conservó sus ruinas durante siglos, hasta que en el verano de 1943 la ciudad quedó nuevamente devastada, esta vez por un bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial.

El escenario de la guerra

A partir de marzo de 1943, los aviones de la RAF realizaban misiones sobre la península itálica para cortar las líneas de suministro alemanas. Tras la caída del Afrika Korps en mayo y el desembarco aliado en Sicilia (10 de julio), el 25 de julio Mussolini fue depuesto y el mariscal Badoglio asumió el poder. El 8 de septiembre, el rey Víctor Emmanuel III capituló, pero antes de que Italia cambiara de bando la ciudad de Pompeya sufrió su segunda gran destrucción.

Los bombardeos de agosto de 1943

El 24 de agosto —coincidiendo, curiosamente, con la fecha del día de la erupción del Vesubio— comenzaron una serie de ataques aéreos sobre Nápoles y su puerto. Durante ocho días se probaron distintas tácticas: bombardeos diurnos y nocturnos. Según el investigador español Laurentino García, los escuadrones británicos y estadounidenses lanzaron cerca de doscientos bombas de 400 kg cada una. Algunas de esas bombas cayeron sobre el suelo de la antigua ciudad romana, provocando daños inesperados.

El bombardeo aéreo que volvió a destruir Pompeya

Daños causados por las bombas

Los impactos destruyeron importantes monumentos: la Via de la Abundancia, la Porta Marina, los arcos del Foro, el Teatro Grande, la Schola Armaturarum (edificio fascista que exhibía trofeos de guerra), la Casa de Triptolemus, la Casa de Rómulo y Remo, parte de la Casa de Diana, el atrio de la Casa de Epidio Rufo y los frescos de la Casa de Sallustio. Incluso dos salas del Museo Pompeyano fueron pulverizadas, aunque la mayor parte del valioso acervo (estatuas, joyas, etc.) había sido evacuado previamente al monasterio de Montecassino, y más tarde salvado al ser trasladado al Vaticano.

El bombardeo aéreo que volvió a destruir Pompeya

Consecuencias a largo plazo

Las explosiones alteraron la compactación del subsuelo, facilitando la infiltración de agua y aumentando la vulnerabilidad de los cimientos. Este efecto, sumado a un terremoto en 1980, provocó el colapso de varias estructuras, como la reconstruida Schola Armaturarum en 2010. Los restos del bombardeo son todavía visibles; una bomba sin detonar encontrada en 2006 se exhibe como testimonio de ese episodio.

El legado actual de Pompeya

De los registros prebélicos se conservan veinte fotografías en placas de vidrio que documentan la ciudad antes de los bombardeos. Desde 1997, Pompeya está protegida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, la gestión del sitio ha limitado el acceso público a solo un tercio de la ciudad y ha suspendido nuevas excavaciones para centrarse en la conservación de lo que queda.

Así, la historia de Pompeya no solo está marcada por la furia del Vesubio, sino también por la devastación provocada por la mano del hombre en el siglo XX.