Historia antigua

Aimo Koivunen, el soldado finlandés que protagonizó el primer caso documentado de sobredosis de Pervitin en combate

El Pervitin y su uso en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Pervitin –una metanfetamina comercializada bajo la marca OBM por la farmacéutica Temmler– se distribuyó entre los soldados como un estimulante que aumentaba la vigilia y generaba euforia. En el Wehrmacht y en otros ejércitos, incluidos los aliados, se utilizó como una herramienta para soportar el duro día a día del frente, de forma similar al tabaco o al alcohol. La dosis recomendada era de, como máximo, dos comprimidos por día.

Junto al Pervitin se emplearon otras sustancias como el Isophan o, de forma ilícita, cocaína y morfina. Estas drogas se recetaban cuando se consideraba indispensable mantener a los soldados despiertos, suprimir el hambre o aliviar el dolor. En 1942, un contingente alemán exhausto, perseguido por la Unión Soviética, logró escapar gracias al efecto estimulante del Pervitin, lo que reforzó la percepción de que la droga no era peligrosa y la compararon con el café. Se dispensaron alrededor de treinta y cinco millones de comprimidos durante el conflicto; incluso el general Rommel era conocido por su consumo habitual.

Aimo Koivunen, el soldado finlandés que protagonizó el primer caso documentado de sobredosis de Pervitin en combate

Contexto histórico de Finlandia

Aimo Allan Koivunen nació el 17 de octubre de 1917 en Alastaro, una pequeña localidad del suroeste de Finlandia. Creció en una familia de cinco hijos y vivió los conflictos que sacudieron al país: la Guerra de Invierno (1939‑1940) contra la Unión Soviética y, posteriormente, la Guerra de Continuación (1941‑1944), en la que Finlandia se alineó con el Eje.

Los jägers, voluntarios pro‑alemanes que habían luchado en la Primera Guerra Mundial, formaron parte del movimiento nacionalista que buscaba una "Gran Finlandia" y realizaron incursiones armadas en territorio soviético, forzando a Moscú a firmar un pacto de no agresión que, sin embargo, se rompió con el estallido de la Guerra de Invierno.

Aimo Koivunen, el soldado finlandés que protagonizó el primer caso documentado de sobredosis de Pervitin en combate

La misión de Koivunen

El 15 de marzo de 1944, Koivunen formó parte de una patrulla de esquiadores cuya tarea era reconnoce el área alrededor de Kandalakcha (Kantalahti en finlandés), una ciudad rusa en la península de Kola, situada en la desembocadura del río Niva. El objetivo era vigilar los restos de la ofensiva germano‑finlandesa de 1941 que buscaba controlar la línea férrea estratégica.

Durante tres días la misión transcurrió sin incidentes, pero el 18 de marzo la patrulla fue detectada por fuerzas soviéticas que lanzaron un ataque sorpresa desde el monte Kaitatunturi, intentando rodearlos.

El dilema de Koivunen

Los esquiadores lograron abrirse paso y huir bajo fuego continuo. Koivunen quedó aislado, exhausto y con la opción de rendirse —con alta probabilidad de morir— o recurrir al Pervitin. Aunque no era consumidor habitual, la circunstancia extrema lo obligó a improvisar.

Deslizándose sobre la nieve, intentó extraer una pastilla del frasco, pero el guante grueso y la velocidad le impedían hacerlo con precisión. Sin detenerse, abrió el envase, vertió su contenido en la mano y se lo introdujo en la boca.

Una sobredosis inesperada

Cada frasco contenía unas treinta pastillas. Koivunen, incapaz de medir la dosis, ingirió una cantidad mucho mayor que la recomendada. El efecto fue inmediato: recuperó la energía, aumentó su ritmo y dejó atrás a los soldados soviéticos. Sin embargo, la enorme sobrecarga de anfetaminas desencadenó rápidamente efectos adversos.

Aimo Koivunen, el soldado finlandés que protagonizó el primer caso documentado de sobredosis de Pervitin en combate

La euforia se transformó en delirio; su visión se volvió borrosa, todo giraba y perdió la consciencia. Despertó horas después, medio enterrado en la nieve, aún bajo los efectos de la sobredosis: temblores, alucinaciones temporales, taquicardia y una sensación general de malestar.

Supervivencia en la nieve

Durante las dos semanas siguientes Koivunen alternó momentos de vigor con episodios de colapso. La falta de alimento, las temperaturas de hasta veinte grados bajo cero y la constante amenaza de patrullas enemigas empeoraron su estado. Tras pisar una mina cuyo explosivo quedó amortiguado por la nieve, se vio obligado a cavar una zanja donde se refugió durante siete días, alimentándose de bayas y de un arrendajo siberiano que cazó y consumió crudo.

Rescate y tratamiento

Finalmente, una patrulla finlandesa lo encontró y lo trasladó a un hospital de campaña. Los médicos se enfrentaron a varios problemas: su peso había descendido a apenas 43 kg y su frecuencia cardíaca superaba los 200 latidos por minuto, indicando que la sobredosis seguía activa. Con cuidados intensivos, Koivunen logró recuperarse y vivió hasta 1989.

Conclusión

Este caso constituye el primer registro documentado de una sobredosis de anfetamina en combate. A pesar de la dosis brutalmente alta, la decisión de Koivunen resultó decisiva para salvar su vida, ya que fue encontrado a más de 400 km del punto de partida de su fuga.