La Constitución de 1891 fue el primer documento constitucional de Brasil en la era republicana. Surgió como respuesta a la Proclamación de la República, ocurrida el 15 de noviembre de 1889, y se convirtió en la segunda Constitución de la historia del país, introduciendo cambios estructurales profundos.
La República en Brasil
El nuevo régimen republicano se instauró mediante un golpe de Estado el 15 de noviembre de 1889. El Gobierno Provisional, creado ese mismo día, necesitaba un marco legal, por lo que se redactó una nueva Constitución.
El descontento militar, sumado a la erosión de los fundamentos de la monarquía, impulsó la idea de una república autoritaria que favoreciera la modernización económica. A medida que avanzaba la década de 1880, la falta de valoración del ejército y la centralización del poder bajo el Emperador Pedro II alimentaron la demanda de federalismo.
En noviembre de 1889, el golpe reunió a civiles y militares, entre ellos Benjamin Constant y Deodoro da Fonseca. Ese mismo día, el congreso de Río de Janeiro proclamó oficialmente la República.
Transición al modelo republicano
Tras la proclamación, la familia real fue expulsada y se organizó un Gobierno Provisional encargado de consolidar el nuevo sistema. Los integrantes del gobierno se dividieron entre los que defendían un régimen autoritario y los que abogaban por un régimen liberal que garantizara libertades individuales.
El Mariscal Deodoro da Fonseca, figura central del golpe, fue nombrado presidente provisional. Su gobierno buscó mantener el orden público y crear símbolos republicanos: se cambiaron topónimos, se modificó la bandera y se establecieron nuevos héroes nacionales.
Para legitimar la nueva carta, se convocó una Asamblea Constituyente en septiembre de 1890. La elección resultó elitista, reflejando la preponderancia de las élites políticas.
La Asamblea redactó la Constitución en tres meses y la promulgó el 24 de febrero de 1891. En el proceso se realizó una elección presidencial indirecta, donde los principales candidatos fueron:
- Deodoro da Fonseca: 129 votos
- Prudente de Morais: 97 votos
Para la vicepresidencia, los candidatos más destacados fueron:
- Floriano Peixoto: 153 votos
- Eduardo Wandenkolk: 57 votos
Así, Deodoro da Fonseca quedó como presidente y Floriano Peixoto como vicepresidente, generando una rivalidad política conocida como la lucha entre deodoristas y florianistas, que marcó los primeros años de la República.
Elementos básicos de la Constitución de 1891
Con 91 artículos y ocho disposiciones transitorias, la Constitución de 1891 consolidó los cambios más relevantes y se inspiró en la Constitución de los Estados Unidos. Sus principales rasgos fueron:
- Confirmación del sistema republicano y establecimiento del presidencialismo con elecciones cada cuatro años.
- Denominación oficial del país como "Estados Unidos de Brasil".
- Implantación del federalismo, que otorgó a los estados autonomía para crear impuestos, legislar y gestionar recursos naturales.
- Separación entre Estado y Iglesia, consagrando el laicismo.
- Abolición del Poder Moderador monárquico y adopción de la división tradicional en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Características y limitaciones
El liberalismo predominó, garantizando libertades individuales como la expresión, reunión, culto y la propiedad privada. La Constitución introdujo el habeas corpus, ausente en la Carta de 1824.
Se estableció el sufragio masculino, excluyendo a los analfabetos, a los militares de bajo rango y a los religiosos bajo votos de obediencia. Las mujeres no fueron reconocidas como ciudadanas con derecho al voto.
El documento no contempló derechos sociales; los afrodescendientes recién liberados no recibieron garantías ni asistencia, reflejando el sesgo elitista de sus redactores.
Derecho al voto
La Constitución de 1891 eliminó el voto censitario y adoptó el sufragio masculino universal, aunque mantuvo exclusiones: no podían votar los analfabetos, los sin domicilio fijo, los militares de bajo rango y los religiosos con voto de obediencia. Las mujeres quedaron completamente fuera del proceso electoral.
Estas restricciones revelan la intención de los constituyentes de limitar la participación política a una minoría considerada “civilizada”, excluyendo a gran parte de la población.
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