La era Vargas: un hito en la historia de Brasil
Por Me. Cláudio Fernandes
Getúlio Vargas (1882‑1954) gobernó Brasil durante quince años, de 1930 a 1945, y volvió al poder en 1951, donde permaneció hasta su muerte en 1954. El término «Era Vargas» destaca la extraordinaria permanencia en el poder del líder.
Vargas llegó a la presidencia tras la Revolución de 1930, un movimiento que puso fin a la llamada “República Vieja”, dominada por la rotación de poder entre São Paulo y Minas Gerais. Gobernador de Rio Grande do Sul, lideró la depuración del presidente Washington Luís y la intervención del Ejército, que estaba descontento desde la Revuelta de los Tenientes de 1924.
Principales rasgos de sus primeros años
- Centralización del poder político y debilitamiento de las oligarquías regionales, sobre todo en São Paulo.
- Modernización económica impulsada por la crisis de 1929, con una política de sustitución de importaciones que favoreció la industria siderúrgica y metalúrgica.
- Presión paulista por una asamblea constituyente, ya que Vargas gobernaba de manera provisional y había disuelto el Poder Legislativo.
En 1932 estalló la Revolución Constitucionalista en São Paulo. Con el apoyo del Ejército Nacional, Vargas sofocó la rebelión, pero la demanda de una nueva Constitución persistió. En 1933 se convocó una asamblea constituyente que aprobó la Constitución de 1934, mediante la cual Vargas fue elegido indirectamente presidente.
El año siguiente surgió la Intentona Comunista, liderada por Luiz Carlos Prestes. El levantamiento sirvió de pretexto para que Vargas y los generales del Ejército consolidaran su control, iniciando una etapa autoritaria.
El Estado Novo (1937‑1945)
El 10 de noviembre de 1937 Vargas instauró el “Estado Novo”, suspendiendo la Constitución de 1934, prohibiendo elecciones y restringiendo la libertad de expresión. El régimen tomó inspiración de los gobiernos fascistas de Mussolini y Hitler, pero también introdujo importantes reformas laborales, como la creación de la Consolidação das Leis do Trabalho (CLT) el 1 de mayo de 1943.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y caer los regímenes fascistas, el Estado Novo perdió legitimidad. El mismo ejército que había apoyado a Vargas lo obligó a renunciar en 1945, pese al movimiento popular “Queremismo”, que pedía su permanencia con el grito “¡Queremos a Getúlio!”.
Regreso y trágico final
Vargas volvió al poder en 1951 tras ganar las elecciones de 1950, en un contexto democrático muy distinto al anterior. La presión de sectores como el periodista y político Carlos Lacerda y la oposición a sus políticas populistas lo llevaron a suicidarse el 24 de agosto de 1954.
Créditos de la imagen: Commons