
Introducción
La Segunda Guerra Sino‑Japonesa fue un conflicto armado entre Japón y China que se desarrolló entre 1937 y 1945. Iniciada tras el enfrentamiento en el Puente Marco Polo, la guerra se integró al escenario mundial de la Segunda Guerra Mundial y causó la muerte de aproximadamente 20 millones de personas.
Antecedentes
El conflicto fue la culminación de la política imperialista japonesa que se había intensificado desde la Restauración Meiji. Tras la victoria en la Primera Guerra Sino‑Japonesa (1894‑1895) y la victoria sobre Rusia en la Guerra Ruso‑Japonesa (1904‑1905), Japón adquirió territorios y adoptó una postura cada vez más militarista.
En 1931, bajo el pretexto del llamado Incidente de Mukden, Japón invadió Manchuria y estableció el estado títere de Manchukuo. Las tensiones continuaron hasta que, en julio de 1937, un enfrentamiento entre tropas chinas y japonesas en el Puente Marco Polo desencadenó la guerra a gran escala.
Desarrollo del conflicto
En China coexistían dos grandes fuerzas: el Kuomintang (nacionalistas, liderados por Chiang Kai‑shek) y los comunistas (liderados por Mao Zedong). Ambas facciones, pese a sus rivalidades, se vieron obligadas a enfrentar al invasor japonés.
Los nacionalistas contaron con la ayuda de un general alemán para organizar su defensa, mientras que los comunistas recibieron instrucciones de Stalin para aliarse temporalmente con los nacionalistas.
Los japoneses avanzaron rápidamente, ocupando Pekín apenas tres días después de la declaración de guerra y tomando Shanghai tras tres meses de intensos combates, con unas 40.000 bajas japonesas y 187.000 chinas.
La captura de Nankín estuvo marcada por la masacre conocida como la Masacre de Nankín, en la que se estiman entre 200.000 y 300.000 muertos civiles y aproximadamente 20.000 mujeres violadas por tropas japonesas.
Violencia institucionalizada
El ejército japonés estaba impregnado de una ideología que consideraba a los chinos “inferiores”. Según el historiador Anthony Beevor, los reclutas eran sometidos a humillaciones y golpes para destruir su individualidad y canalizar su ira contra el enemigo.
La infame Unidad 731, dirigida por el bacteriólogo Shiro Ishii, realizaba experimentos biológicos y químicos en seres humanos, provocando la muerte de más de tres mil víctimas.
Fin del conflicto
Tras el ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, Estados Unidos apoyó al gobierno nacionalista chino con suministros y entrenamiento. La derrota japonesa se precipitó en 1945 cuando Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, lo que obligó a Japón a rendirse incondicionalmente el 15 de agosto de 1945. Con la capitulación japonesa, la guerra en China llegó a su fin.
Juicios por crímenes de guerra
Muchos de los responsables de los crímenes cometidos durante la guerra fueron juzgados en el Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente, que durante dos años y medio dictó sentencias de condena o absolución a los acusados.
Recursos adicionales
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