Contexto y principios de la guerra
Este conflicto, con consecuencias políticas de gran importancia, se desarrolló bajo principios a veces nuevos y a veces obsoletos. La alta movilidad de ambos bandos provocó la decadencia de la estrategia defensiva, y la guerra estática de trincheras en Polonia dio paso a una guerra de maniobra.
Innovaciones y limitaciones
El mérito de Sikorski reside indudablemente en haber logrado la primera ofensiva al estilo blitzkrieg, utilizando columnas móviles de camiones y vehículos blindados. Sin embargo, la libertad de maniobra que disfrutaron ambos lados se debió más a la insuficiencia de armamento que a una verdadera innovación. Ninguno contaba con armas suficientes para equiparar su poder de fuego al de los ejércitos occidentales; la formación apresurada y el equipamiento deficiente impedían detener una carga de caballería salvo en posiciones bien preparadas.
Tácticas improvisadas
Ambos bandos recurrieron a métodos de guerra amateur. Un observador aliado con experiencia en el frente occidental describió el ataque de una división polaca como “sin precedentes”: quedó asombrado al ver que la división avanzaba contra una línea formada por una sola compañía, a 12 km de distancia. La audacia de Piłsudski, quien concibió y ejecutó esa contraofensiva, resulta aún más notable. También merece reconocimiento Weygand, que insistió en enviar refuerzos desde el sur.
Reconocimientos y modestia
Con generosidad típicamente polaca, Piłsudski afirmó haber aprendido más en dos semanas junto a Weygand que en seis años de campaña; sin embargo, Weygand declinó cualquier crédito, reconociendo que el mérito correspondía a Piłsudski.