En el corazón de la Guerra Fría están los problemas nucleares. Gracias a su capacidad destructiva sin precedentes, estas armas fueron, en gran medida, la razón de la ausencia de conflictos a gran escala entre los dos bloques. Los superpoderes acordaron limitar al máximo el uso de armamento nuclear (un compromiso adoptado durante la Guerra de Corea). Así, la amenaza de un conflicto nuclear disipó crisis como la de los misiles cubanos o la del Canal de Suez, relegando los enfrentamientos a ámbitos regionales o locales.
Los dos bloques (1947‑1953)
La creación de los bloques se explica parcialmente por la posesión de armas nucleares por parte de Estados Unidos, mientras la URSS aún no las tenía (las obtendría en 1949). Cada Estado, según su ideología, buscó la protección del superpoder correspondiente: la llamada "cobertura nuclear". La agrupación de países se dio mediante una serie de pactos, fenómeno que se denominó "pactomanía" y que aceleró la consolidación de los bloques durante la Guerra Fría. Un bloque se define, pues, como un conjunto de naciones bajo la sombrilla nuclear de un superpoder. En poco tiempo el mundo se dividió en dos grandes bloques.
Bloque Occidental
La expansión de regímenes democráticos se percibió como una amenaza en los países occidentales, que reaccionaron de tres formas:
- Políticamente: El 12 de marzo de 1947, tras el discurso de George F. W. Truman, el presidente estadounidense anunció la política de contención del comunismo, conocida como la Doctrina Truman. Esta visión maniquea el conflicto como una lucha entre democracia y totalitarismo. Durante la Guerra Fría, dictaduras de extrema derecha en América Latina y Europa (España, Portugal y Grecia) apoyaron a EE. UU. como baluarte contra el comunismo.
- Económicamente: Desde 1947, EE. UU. implementó el Plan Marshall, ayuda económica para la reconstrucción de Europa, complementando la Doctrina Truman.
- Militarmente: Se creó una amplia red de alianzas defensivas: la Organización de Estados Americanos (1948), el Tratado de Bruselas (1948), el Pacto Atlántico (1949) que dio origen a la OTAN en 1950 (con estructuras clandestinas de permanencia), ANZUS (1951), SEATO (1954) y el Pacto de Bagdad (1955). Los países firmantes se comprometieron a asistirse mutuamente ante una agresión. En 1947, los servicios de inteligencia de EE. UU., Canadá, Australia y Nueva Zelanda firmaron el acuerdo UKUSA, que sentó las bases del sistema de vigilancia global Echelon en la década de 1970.
Bloque Oriental
La URSS adoptó una estrategia paralela y también respondió en tres ámbitos:
- Políticamente: En septiembre de 1947, como respuesta a la Doctrina Truman y al Plan Marshall, los soviéticos fundaron el Cominform (Comité de Información de los Partidos Comunistas). Su objetivo oficial era el intercambio de experiencias y la coordinación de actividades de los partidos comunistas. En la reunión fundacional, Zhdanov, siguiendo una lógica maniquea similar a la de Truman, formuló la doctrina soviética: el mundo estaba dividido en dos campamentos hostiles, el antiimperialista‑democrático (liderado por la URSS) y el imperialista‑antidemocrático (liderado por EE. UU.).
- Económicamente: En enero de 1949, tras la creación de la OEEC, la URSS estableció el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON), encargado de coordinar las economías de las democracias populares y planificar el comercio entre ellas.
- Militarmente: En mayo de 1955, tras la incorporación de la República Federal de Alemania a la OTAN, la URSS fundó el Pacto de Varsovia, que formalizó la autoridad soviética sobre los ejércitos de las democracias populares.
Intentos de negociación
A partir de 1947 se celebraron varias conferencias internacionales que reunieron a las grandes potencias con el objetivo de alcanzar consensos sobre temas que las dividían: el futuro de Alemania, conflictos internacionales, desarme general, etc. Aunque estas reuniones funcionaron como una especie de armisticio a mitad de la Guerra Fría, la mayoría terminó en fracaso o produjo resultados insignificantes.