Crisis Irán‑URSS
La crisis Irán‑URSS fue el primer enfrentamiento que marcó el inicio de la Guerra Fría y tuvo su epicentro en Irán. En el verano de 1941, la Unión Soviética y Gran Bretaña, interesadas en asegurar una ruta de armas y suministros para el frente ruso, acordaron ocupar cada una la mitad del país y depusieron al sha Reza Pahlevi, considerado demasiado pro‑eje.
Su hijo, Mohammad Reza, lo sucedió y firmó un tratado que obligaba a las potencias ocupantes a retirar sus tropas a más tardar el 2 de marzo de 1946.
Poco después, la URSS apoyó dos movimientos independentistas en el norte, con la intención de crear un “glacis” protector, como había hecho en Europa. La presión occidental y las negociaciones iraníes obligaron al Ejército Rojo a retirarse.
Primera crisis de Berlín (1948‑1949)
En la Conferencia de Potsdam (julio de 1945) los líderes de los tres grandes aliados —Churchill (luego Attlee), Stalin y Truman— acordaron dividir Alemania y Austria en cuatro zonas de ocupación: estadounidense, británica, francesa y soviética. Berlín, situada dentro de la zona soviética, también se dividió en cuatro sectores.
Tras el golpe de Praga en febrero de 1948, Occidente decidió transformar la zona occidental en un Estado soberano, creando la Deutsche Mark el 20 de junio de 1948. Stalin protestó y, el 23 de junio, bloqueó todos los accesos terrestres y fluviales a los sectores occidentales de Berlín, dejando a más de dos millones de habitantes y a 30 000 soldados aliados atrapados.
Los aliados descartaron una respuesta militar directa para evitar una guerra y optaron por un puente aéreo. Durante once meses, aviones aterrizaban cada treinta segundos en los aeropuertos de Tempelhof, Gatow y Tegel, transportando 2,5 millones de toneladas de carga, principalmente carbón. El 12 de mayo de 1949 Stalin levantó el bloqueo.
La crisis debilitó la imagen internacional de la URSS y consolidó la posición de Estados Unidos como protector de Berlín Occidental. El 23 de mayo de 1949 se promulgó la Ley Fundamental (Grundgesetz), creando la República Federal de Alemania; el 12 de octubre de 1949 nació la República Democrática Alemana, y ambas naciones se negaron a reconocerse mutuamente.
Guerra de Corea (1950‑1953)
El conflicto coreano surgió poco después de la victoria comunista de Mao Zedong en China (1 de octubre 1949). Estados Unidos estaba decidido a impedir que otro país asiático cayera bajo el comunismo.
Tras la derrota de Japón en 1945, Corea quedó dividida por el paralelo 38: al sur, la República de Corea, pro‑EE.UU., liderada por Syngman Rhee; al norte, la República Popular de Corea, pro‑soviética, bajo Kim Il‑Sung.
El 25 de junio de 1950, el ejército norcoreano cruzó el paralelo con el aval de Stalin, iniciando la invasión. La ONU condenó la agresión y autorizó la intervención en apoyo del Sur; el general Douglas MacArthur, nombrado comandante en jefe de las fuerzas de la ONU, lideró la contraofensiva.
En septiembre de 1950 MacArthur llegó a la frontera china, pero en octubre la entrada de 850 000 “voluntarios del pueblo chino”, en realidad tropas regulares, obligó a los aliados a retroceder al paralelo 38, donde se estabilizó el frente en marzo de 1951.
MacArthur propuso a Truman una serie de acciones extremas —bombardeo de Manchuria, bloqueo naval de la costa china, desembarco de las fuerzas de Chiang Kai‑shek y, de ser necesario, uso de armas nucleares—. Temiendo una intervención soviética, Truman destituyó a MacArthur y lo sustituyó por el general Ridgway.
El 27 de julio de 1953, tras la muerte de Stalin y dos años de negociaciones, se firmó el armisticio en Panmunjeom, aunque nunca se llegó a un tratado de paz definitivo.