Historia antigua

Destructor (buque de guerra)

Destructor (buque de guerra)
En la terminología militar moderna, un destructor (en Francia, contra‑torpedero) es un buque de guerra capaz de defender un grupo de unidades —militares o civiles— frente a cualquier amenaza: aérea, submarina o de superficie. Originalmente el término designaba a una nave que atacaba con torpedos mientras defendía con artillería de calibre medio a escuadrones o convoyes atacados por torpederos.

Origen

El destructor nació en el Reino Unido poco después de la Guerra Civil de Chile (1891) y de la guerra sino‑japonesa (1894‑1895), dos conflictos que demostraron la efectividad de los pequeños torpederos.

Estos buques, extremadamente rápidos para la época, podían acercarse lo suficiente para lanzar sus torpedos contra los enormes acorazados. Su bajo coste de construcción los hacía muy atractivos, aunque su vida útil fuera breve. La necesidad de una embarcación que los neutralizara y que, al mismo tiempo, pudiera operar al frente de las unidades mayores, dio origen al “torpedo‑catcher”, luego llamado “torpedo‑boat destroyer” y finalmente abreviado a “destructor”. La idea era construir barcos más rápidos que los torpederos, armados con cañones de alto ritmo de fuego y, con el tiempo, también con torpedos.

Los primeros éxitos se dieron con los destructores de la clase Havock del Reino Unido. En 1904, durante la batalla de Port‑Arthur, los japoneses demostraron la eficacia de la nueva embarcación. En la Primera Guerra Mundial la función se amplió a la defensa contra submarinos.

Evolución

Durante la Primera Guerra Mundial la amenaza submarina obligó a los destructores a asumir la protección de unidades mayores. Los convoyes empezaron a contar con escoltas ant submarinas especializadas: sloops, corbetes y fragatas, más lentas pero con mayor autonomía.

El armamento de los destructores evolucionó: se introdujeron granadas submarinas lanzadas por mortero, el ASDIC y el sonar para detectar submarinos. Gracias a su gran velocidad, podían incluso embestir submarinos antes de que se sumergieran. Con la Segunda Guerra Mundial, la amenaza aérea añadió nuevos requerimientos: artillería antiaérea, radares de vigilancia y, finalmente, misiles superficie‑aire.

En los años 70, la incorporación de misiles antibuque revivió la misión ofensiva de los destructores. En la actualidad, el término “destructor” es tradicional y varía según el país; a menudo se superpone con “fragata”, “corbeta” o “crucero ligero”. La versatilidad es su rasgo distintivo: pueden especializarse en guerra antiaérea, antisubmarina o de superficie, pero conservan capacidades en las otras áreas.

Desde la década de 1950, la mayoría de los destructores incorporan helicópteros a bordo, ampliando sus funciones a búsqueda antisubmarina, guía de misiles, asalto, reconocimiento y rescate.

En Francia

En la Marina francesa el término “destructor” se utilizó oficialmente solo entre 1943 y 1967 para los 14 “destructores de escolta” (DE) construidos en EE. UU. durante la Segunda Guerra Mundial y destinados a la guerra antisubmarina. En la práctica, la designación “destructor” persistió entre los tripulantes hasta el retiro de la última unidad.

Los primeros buques franceses destinados a contrarrestar torpederos fueron llamados “contra‑torpederos” en el decreto de 17 marzo 1886. A lo largo de la historia, la clasificación cambió varias veces: “aviso‑torpedero”, “destro‑torpedero de escuadra”, “destructor”, “torpedero”, etc.

En el programa naval de 1922 se planificaron doce destructores: seis de la clase Jaguar (2 100 t) y seis de la clase Cheetah (2 400 t). Más tarde, se construyeron los de la clase Le Fantasque (2 600 t) y los Mogador (2 800 t), estos últimos alcanzando 43,45 nudos con 118 320 cv, récord de potencia para su época.

Durante la posguerra, la Marina francesa introdujo los “escudos de primera clase” (T 47, T 53, T 56) y los “escortes rápidos” (E 50, E 52A/B). Con el tiempo, los términos “fragata” y “corbeta” fueron sustituidos por designaciones de primera y segunda clase, según la nomenclatura adoptada en 1950.

Formaciones y tácticas

En la era de la torpedera, los destructores operaban en flotillas de cuatro a diez unidades, lideradas por un “flotilla leader”, a menudo un crucero ligero o un destructor mayor. Estas flotillas contaban con buques de aprovisionamiento para prolongar su autonomía.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los destructores desempeñaron funciones de picket radar, iluminación del enemigo con focos y, sobre todo, ataque rápido contra submarinos que amenazaban a los convoyes. Su velocidad les permitía embestir submarinos en superficie, obligándolos a sumergirse.

Sin embargo, presentaban limitaciones: la efectividad del sonar disminuía a alta velocidad, su autonomía era limitada y su coste superaba al de una corbeta. Los destructores de escolta (DE) surgieron para mitigar esas desventajas, ofreciendo una plataforma más económica y especializada en defensa antisubmarina y antiaérea.