Frente de Madrid y la estrategia de Franco
Madrid resistió tres ataques sucesivos del ejército nacionalista. Ante la imposibilidad de tomar la capital, Franco desvió sus esfuerzos al norte del país. Mientras tanto, el Movimiento surgió como una única fuerza, adoptando como emblema el escudo de los Reyes Católicos: el águila de San Juan, el yugo y el haz de flechas. En él se aglutinaban monárquicos, carlistas, requetés, falanges tradicionales, fundados por José Antonio Primo de Rivera, y los JONS.
Liderazgo republicano
En el bando republicano, Largo Caballero sustituyó a Giral. Como jefe del ejército y del Estado, debía conducir la guerra y mantener el país en pie, a la vez que enfrentaba rivalidades internas entre partidos y tendencias, aunque todos compartían el objetivo final: la victoria de la República.
Objetivo de Franco: el norte
La reducción de los frentes rodeados se convirtió en la prioridad de Franco, comenzando por la zona vasco‑asturiana.
Bombardeo de Guernica
El lunes 26 de abril de 1937, Guernica se preparaba para su día de mercado y la tradicional danza bajo el roble sagrado donde, desde tiempos inmemoriales, los monarcas juraban respetar los fueros vascos. De repente, un rugido aterrador: durante casi tres horas la ciudad fue asediada por un bombardeo que causó más de 1.500 muertos y cerca de 900 heridos.
¿Existe aún un “misterio” sobre Guernica? Hoy es difícil sostener que el ataque fue obra de los propios vascos; la evidencia apunta a los aviones alemanes Heinkel y Junkers que apoyaron a los nacionalistas. En cualquier caso, el bombardeo dejó una obra maestra: el “Guernica” de Picasso.
Caída de Bilbao
Dos meses después, Bilbao cayó en manos de las tropas de Mola. A pesar de sus fortificaciones, consideradas inexpugnables, la ciudad no pudo resistir el fuego de la artillería nacionalista. Mola, vencedor, murió poco después en un accidente aéreo. Las bajas fueron elevadas en ambos bandos; José Antonio Primo de Rivera fue fusilado en Alicante por los republicanos y, en represalia, los nacionalistas ejecutaron al hijo de Largo Caballero.
Batallas en el norte
Mientras los nacionalistas consolidaban sus triunfos, la República intentaba frenar su avance con maniobras de distracción. En Brunete, cerca de Madrid, tras tres días de combates, los republicanos rompieron el frente sin poder avanzar más. En Aragón, lograron tomar Belchite, pero se detuvieron ante Zaragoza. En Asturias, pese a la feroz resistencia de los mineros, la zona cayó en manos nacionalistas. En resumen, éxitos parciales.
Escenario político internacional
El segundo y tercer trimestre de 1937 también fueron testigos de una intensa guerra política. Alemania e Italia abandonaron el Comité de No Intervención y el Comité de Control Marítimo Internacional. Neville Chamberlain declaró ante la Cámara de los Comunes que Gran Bretaña buscaba evitar la internacionalización del conflicto español. Azana denunció la “complicidad” extranjera con la rebelión y la ficción del “no intervención”. El episcopado español, mediante una carta abierta a los católicos del mundo, reafirmó su apoyo incondicional al Movimiento. Discursos, comités y sangre marcaron esa época.