
El valor reconocido por ambos bandos
El ardor en el combate y la abnegación de los voluntarios de las Brigadas Internacionales fueron apreciados incluso por el bando rival. En su obra Historia militar de la Guerra española, publicada en Madrid en 1961, el escritor franquista Manuel Aznar escribe: "Al ver a esos hombres, provenientes de todas partes del mundo, una especie de legión extranjera revolucionaria que luchaba con tanta fe y sin temor a la muerte, los milicianos recobraron coraje y confianza en la victoria."
Testimonio de un diputado británico
El diputado conservador británico Mac Namara, que visitó la España republicana en una misión parlamentaria, comentó: "En mi vida nunca había visto una tropa comparable a las Brigadas Internacionales. Su valentía es admirable. La mayoría recibe el bautismo de fuego. Fuman un cigarrillo para encender la bengala de sus rudimentarias granadas de mano, aprenden estrategia en el campo de batalla y demuestran una voluntad inquebrantable. Los italianos son especialmente feroces."
La visión del corresponsal francés
El periodista francés Louis Delaprée, corresponsal de Paris-Soir, que perdió la vida en España, afirmó: "Esta tropa heroica no posee ni un maravedí, pero su moral es tan alta como su condición física. Todos son conscientes de que combaten a una hidra de mil cabezas a la que llaman fascismo, con el mismo horror que un monje del año mil describiría al diablo."
Traiciones dentro de las filas
Sin embargo, no todo fue heroísmo. Durante la defensa de Madrid se descubrió que un oficial belga, al mando de la artillería, había saboteado sus cañones y intentó incorporarse a los franquistas. Era miembro de "Rex", el partido pro‑nazi de Léon Degrelle. Fue detenido y ejecutado.