El contexto tras el Tratado de Brétigny
Tras la primera fase de la Guerra de los Cien Años, el rey francés Carlos V firmó el Tratado de Brétigny, una tregua que favoreció a Inglaterra y dejó a Francia en una posición de aparente inferioridad.
Bertrand du Guesclin: el caballero bretón
Bertrand du Guesclin, noble de Bretaña conocido como "el cerdo con armadura", se destacó como caballero de torneos y como líder militar durante la Guerra de la Sucesión Bretona, conflicto que se entrelazó con la guerra franco‑inglés.
Apoyado por los ingleses, Guesclin obtuvo el favor del rey francés Carlos V y, gracias a sus éxitos, ascendió rápidamente en la jerarquía militar.
Expedición a Castilla
Guesclin también participó en la intervención francesa en el Reino de Castilla, entonces sumido en una guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara.
Pedro I, respaldado por Inglaterra, buscaba reinstaurar su trono, mientras que Enrique, apoyado por Francia, pretendía derrocarlo.
¿Por qué Francia intervino en Castilla?
- Deshacerse de los mercenarios que asolaban el territorio tras la guerra.
- Obtener recursos económicos para pagar a esos mismos soldados.
Además, tras la derrota francesa en la Batalla naval de Sluis, el reino necesitaba reforzar su marina y sus finanzas.
La muerte de Eduardo III y la crisis del Príncipe Negro
El Príncipe Negro, hijo de Eduardo III, padecía frecuentes enfermedades. Tras la devolución de Aquitania a Francia, el príncipe se vio envuelto en conflictos financieros y políticos que debilitaron su posición.
En 1369, Carlos V confiscó los dominios de Aquitania, lo que llevó a Eduardo III a reabrir la guerra. Sin embargo, el Príncipe Negro, enfermo, no pudo participar activamente en los combates y murió en 1376, seguido por su padre en 1377.
Armisticio de 1375
Justo antes de sus fallecimientos, Inglaterra y Francia firmaron un armisticio que, por la muerte de ambos monarcas, nunca se convirtió en un tratado de paz definitivo.
Situación interna de Inglaterra y Francia
En Inglaterra, Ricardo II subió al trono a los diez años y, tras sofocar la revuelta de Wat Tyler en 1381, su reinado quedó marcado por la debilidad y la oposición de la nobleza.
En Francia, la muerte de Carlos V en 1380 dejó el reino en manos de su hijo Carlos VI, quien a los 21 años comenzó a sufrir episodios de locura, ganándose el apodo de "el Rey Loco".
Facciones burgundias y armagnacas
Durante la minoría de Carlos VI, la corte se dividió en dos facciones:
- Burgundios: liderados por Felipe II de Borgoña y su hijo Juan sin Miedo.
- Armagnacos: encabezados por el duque de Orleans y su hijo Carlos.
Estas rivalidades facilitaron la intervención inglesa bajo Enrique V, que aprovechó la división para invadir el norte de Francia.
El Tratado de Troyes y la aparición de Juana de Arco
En 1420, el Tratado de Troyes reconoció a Enrique V como heredero del trono francés, mientras que Carlos VI seguía vivo pero incapacitado. Tras la muerte de Enrique V, su hijo Enrique VI, menor de edad, fue proclamado rey de Inglaterra y Francia.
En 1429, la sitiada ciudad de Orleans fue liberada por una joven campesina, Juana de Arco, que inspiró al delfín Carlos VII a retomar la iniciativa militar y a coronarse en Reims.
Fin de la Guerra de los Cien Años
Juana de Arco fue capturada y ejecutada en 1431, pero su legado impulsó la reconquista francesa. El Tratado de Arras (1435) alejó a Borgoña de los ingleses, y en 1453 los últimos bastiones ingleses en la costa (Calais) fueron abandonados, poniendo fin al conflicto con una victoria francesa.
Consecuencias posteriores
Francia recuperó sus territorios, centralizó el poder real y, bajo los reinados de Carlos VII y Luis XI, desarrolló una administración permanente y un ejército permanente, sentando las bases del estado moderno.
Inglaterra, aunque había emergido como potencia naval, sufrió una guerra civil (la Guerra de las Rosas) que debilitó su posición continental.