Historia antigua

Descubrimiento de la estela del Código de Hammurabi

Jacques de Morgan, ingeniero y egiptólogo, fue nombrado en 1897 director de la delegación arqueológica francesa para las excavaciones en Persia. Lideró una expedición a Susa, donde, al excavar en capas más profundas del tell de la Acrópolis (una colina de ruinas de 30 m de altura), descubrió la olvidada dinastía elamita.

En diciembre de 1901 y enero de 1902, el equipo desenterró tabletas, cerámicas, estatuas y, sobre todo, una imponente estela de basalto de 2,25 m de altura y 79 cm de ancho, con inscripciones talladas.

Procedimiento

La estela se encontró en tres fragmentos sobre los restos de la Acrópolis, cerca del santuario de Inshushinak, dios local. Tras su transcripción, resultó ser el texto legal más completo y antiguo de Mesopotamia, precedente de los códigos de Urukagina (‑2350 a.C.), Ur‑Nammu (‑2100 a.C.) y Eshnunna (‑1800 a.C.).

El documento contiene un prólogo, un epílogo y 282 leyes escritas en caracteres cuneiformes en idioma acadiano, que abordan aspectos comerciales, administrativos, familiares y penales. Entre ellas destaca la famosa ley de talión: "Si alguien le arranca el ojo a un hombre libre, le arrancaremos el ojo".

Estas leyes fueron promulgadas por Hammurabi, poderoso rey de Babilonia (‑1750 a.C.), y grabadas para perpetuar su gloria. En la parte inferior de la estela aparece un bajorrelieve que muestra a Hammurabi recibiendo del dios sol y de la justicia, Shamash, el símbolo del poder (un bastón y un círculo). Así, el rey es presentado como el nuevo dios de la Justicia.

Varias copias de esta estela se difundieron por todo el reino para garantizar la autoridad legal y recordar la soberanía política de Hammurabi. En el epílogo el monarca asegura: «Aniquilé a los enemigos del norte y del sur, extinguí la guerra, di felicidad al país… Mi sombra auspiciosa se extiende sobre mi ciudad; abracé al pueblo de Sumer y Acad con mi seno». La inscripción también funciona como testamento del anciano rey.

Consecuencias

El Código de Hammurabi iluminó la historia del derecho y se convirtió en una fuente invaluable para comprender la cultura babilónica en sus dimensiones política, económica, cultural y religiosa. En el ámbito familiar, revela cómo se regulaban el divorcio, el matrimonio, la herencia, el incesto y la presunción de inocencia, entre otros temas.

En resumen, este código es un testimonio esencial que permitió a los arqueólogos reevaluar la civilización mesopotámica.