Historia antigua

Stonehenge: el misterio de las “piedras colgantes” en Inglaterra

Stonehenge: el misterio de las “piedras colgantes” en Inglaterra
Sunset and panoramic view of the megalithic monument of Stonehenge, UK • ISTOCK

Los megalitos, esos enormes bloques de piedra que salpican el paisaje de la Europa atlántica, han alimentado leyendas y fantasías desde la Antigüedad. Desde los cómics de «Astérix y Obélix» hasta los relatos medievales de gigantes, la imaginación popular ha sobrecogido a los monumentos prehistóricos, aunque la realidad arqueológica los sitúa miles de años antes de cualquier civilización celta o romana.

Stonehenge destaca porque, a diferencia de la mayoría de los menhires dispersos, constituye una construcción arquitectónica monumental y perfectamente circular. Su nombre, de origen anglosajón, significa literalmente «piedra colgante», y desde la Edad Media ha sido objeto de mitos que lo vinculaban con gigantes y la Mesa Redonda del rey Arturo.

Restos anteriores a los celtas

Antes de que la arqueología moderna empezara a regular el acceso al sitio, se organizaban ceremonias druídicas que reunían a miles de personas en busca de una supuesta conexión con cultos celtas. Hoy, los visitantes deben observar el círculo desde la distancia, lo que reduce parte del impacto visual del monumento.

Ya a finales del siglo XVIII los primeros arqueólogos comprendieron que las piedras no eran altares de sacrificio gigantes, sino el esqueleto de monumentos construidos con materiales perecederos (tierra, madera, piedra). Los dólmenes, por ejemplo, eran tumbas cubiertas de tierra que con el tiempo perdieron su mantillo, dejando al descubierto solo los pilares de piedra.

Se cree que Stonehenge se construyó para observar la posición del Sol naciente en el horizonte durante el solsticio de verano y, de ese modo, establecer un calendario solar.

¿Una piedra de sacrificio?

Excavaciones recientes revelaron que, más de mil años antes de la primera fase constructiva, la zona albergaba grandes túmulos colectivos. En torno al 2100‑2000 a.C., se erigió el monumento que conocemos hoy, con los famosos sarsens (piedras azules) transportadas desde una cantera de Gales, a más de 250 km de distancia.

El diseño original incluía un círculo exterior de unos 30 m de diámetro con 30 bloques de arenisca de 4,3 m de altura, unidos por enormes linteles. En el interior se encontraba un segundo círculo de basalto azul y, en el centro, una estructura en forma de herradura que se abre hacia el noreste. En el mismo punto se halló lo que algunos interpretan como un "altar", aunque su función sigue sin estar clara. Fuera del círculo se encuentra la famosa "Heel Stone", que podría marcar el eje del solsticio de verano.

Observatorio solar

El esfuerzo necesario para mover y tallar estas piedras implica un propósito público y extraordinario. La mayoría de los investigadores coinciden en que Stonehenge funcionó como observatorio astronómico, especialmente para seguir los ciclos solares. La alineación del monumento con el solsticio de verano (sol naciente) y el solsticio de invierno (sol poniente) sugiere rituales vinculados a la agricultura, la fertilidad y los ciclos de la vida.

El hallazgo de restos cremados y tumbas de individuos extranjeros demuestra que Stonehenge tuvo una influencia que trasciende la región.

En 2008 se descubrieron alrededor de sesenta restos cremados datados entre 3000 y 2500 a.C. y, más recientemente, dos tumbas con objetos de gran prestigio que indican contactos a larga distancia.

Cronología resumida

XII siglo: Geoffroy de Monmouth relaciona Stonehenge con la leyenda del rey Arturo.
XVII siglo: Inigo Jones propone un origen romano; John Aubrey lo asocia a poblaciones celtas.
XVIII siglo: William Stukeley vincula el sitio al druidismo; James Ferguson lo imagina como templo budista.
XX siglo: Norman Lockyer (1906) establece la relación con el solsticio de verano; Gerald Hawkins (1966) lo describe como observatorio astronómico.

Los otros círculos de Salisbury

Alrededor de 1500 a.C., la Llanura de Salisbury estaba salpicada de montículos de tierra ya abandonados. A tres kilómetros al noreste de Stonehenge se encuentra Durrington Walls, una estructura circular veinte veces mayor que Stonehenge, rodeada de construcciones de madera como Woodhenge. En Durrington Walls se halló un pueblo neolítico (2600‑2500 a.C.) con unas 300 viviendas de barro, ocupadas probablemente de forma estacional para celebrar los solsticios.

Tecnología que aporta respuestas

El proyecto Stonehenge Hidden Landscapes, liderado por la Universidad de Birmingham y el Instituto Ludwig Boltzmann, utiliza radar de penetración terrestre y magnetómetros para descubrir estructuras bajo la superficie. En el verano de 2014 se identificaron 17 construcciones desconocidas, un gran edificio de madera de 33 m, pozos alineados astronómicamente y un círculo de 60 postes que rodeaba Durrington Walls.

El viajero que vino de los Alpes

En 2002 se desenterró en Amesbury una tumba de la Edad del Bronce temprano (2400‑2300 a.C.) que contenía los restos de un hombre de unos 40 años, conocido como el "Arquero de Amesbury". Los objetos de gran valor que lo acompañaban y su origen alpenista demuestran que, hace 4 000 años, Europa ya experimentaba importantes movimientos poblacionales. Su presencia en Salisbury sugiere redes de intercambio y prestigio mucho más amplias de lo que se pensaba.

Para profundizar
• Megalitos, piedras de memoria, J.-P. Mohen, Découvertes Gallimard, 1998.
• The Prehistoric Stone Circles, J. Briard, Errance, 2000.
• Protohistory, M. Otte, De Boeck University, 2008.
• Internet
  • The Stonehenge Hidden Landscape Project, lbi-archpro.org/cs/stonehenge/
  • The Stonehenge Riverside Project, www.sheffield.ac.uk/archaeology/research/2.4329/index

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