Un hombre neandertal corta una punta destinada a la caza (reconstrucción) • ISTOCKPHOTO
Caza y cohesión grupal
Los primeros homínidos que dieron origen a los neandertales fueron Homo heidelbergensis, presentes en Europa entre 500.000 y 400.000 años antes del presente. Llegaron probablemente desde Asia y introdujeron la cultura achelense, caracterizada por bifaces almendrados tallados por ambos lados.
Estos grupos cazaban ungulados de tamaño medio y grande (caballos, bisontes, ciervos) con lanzas que podían ser arrojadas o usadas para empujar a la presa. La caza requería estrategias colectivas, aunque aún no dominaban el fuego de forma regular.
Un trato sin precedentes a los muertos
En la Sima de los Huesos (Atapuerca, España) se hallaron los restos de 28 individuos de unos 400.000 años, colocados intencionalmente. Los esqueletos están casi completos y pertenecen mayormente a adolescentes y adultos jóvenes, lo que sugiere una práctica funeraria temprana.
En contraste, en la Cueva de la Arago (Francia) se observan fracturas deliberadas para extraer médula, indicativas de canibalismo ritual, no de necesidad alimentaria.
Superando la crisis climática
Entre 400.000 y 350.000 años a.C. una abrupta caída de temperatura provocó un cuello de botella genético en Homo heidelbergensis. Los grupos supervivientes se refugiaron en zonas mediterráneas más templadas, quedando aislados y favoreciendo la especiación que daría origen a los neandertales.
Con el posterior calentamiento (350.000‑300.000 a.C.) algunos grupos recolonizaron el norte, ya con rasgos físicos y culturales diferentes: cráneos más bajos, volumen craneal de hasta 1.500 cm³, robustez muscular y esperanza de vida corta.
Una herramienta altamente eficiente
Los neandertales adoptaron la industria muestrense, basada en la técnica Levallois, que permite extraer láminas preformadas de piedra. De esta forma surgieron puntas de lanza, raspadores especializados, denticulados para trabajar madera y taladros, mientras que los bifaces grandes se mantuvieron pero fueron menos frecuentes.
Fuego y alimentación
El control del fuego se consolidó alrededor de 350.000 años a.C., como lo muestra la Cueva Qesem (Israel). En la Península Ibérica, la Cueva de Bolomor presenta hogueras estructuradas de hace casi 250.000 años. El fuego pasó a ser el eje de la vida cotidiana: cocción, luz, calor y tratamiento de herramientas.
Contrario a la visión tradicional de carnívoros estrictos, análisis de desgaste dental y fitolitos revelan una importante ingesta de plantas. En el yacimiento de El Sidrón (España) se detectaron restos de hierbas medicinales como milenrama y manzanilla, usadas por sus propiedades antiinflamatorias y digestivas.
Proliferación de enterramientos
El primer entierro conocido es el de una mujer en la Cueva Tabún (Israel), datado en 100.000 años. A partir de 60.000 años, los neandertales enterraban individuos —a veces en conjunto— en lugares como La Ferrassie y La Chapelle‑aux‑Saintes (Francia), Kebara (Israel) y Shanidar (Irak). Estas prácticas sugieren intercambios culturales con Homo sapiens que habitaban el Próximo Oriente.
Cosméticos y adornos
En el sur de Francia y el norte de la Península Ibérica surge la cultura chatelperrónica, que reemplaza las herramientas mousterianas por láminas más delgadas y largas. Simultáneamente aparecen objetos decorativos: plumas de rapaces, garras, conchas perforadas y pigmentos ocre, lo que indica una dimensión simbólica creciente.
Una desaparición aún sin explicar
La extinción de los neandertales no se explica con un único factor. Algunas hipótesis apuntan a la competencia por recursos con Homo sapiens, otras a la transmisión de enfermedades o a una combinación de factores climáticos, demográficos y culturales. Los datos actuales sugieren que la interacción entre ambas especies, incluida la hibridación que dejó un 3 % del genoma neandertal en poblaciones modernas, jugó un papel decisivo.
Para profundizar
Neandertal. Otra humanidad, M. Patou‑Mathis, Tempus, 2008.
Neandertal, mi hermano. 300.000 años de historia humana, S. Condemi, F. Savatier, Flammarion, 2016.
Descubrimiento en el Valle de Neandertal
En 1856, trabajadores de una cantera cerca de Düsseldorf (Alemania) encontraron huesos humanos inusuales en la cueva de Feldhofer. El geólogo William King los nombró Homo neanderthalensis, estableciendo un nuevo especie humana.
La dieta neandertal
Aunque antes se pensaba que eran exclusivamente carnívoros, los análisis isotópicos y de microrestos vegetales demuestran una dieta omnívora que incluía pequeños mamíferos, aves, mariscos y una variedad de plantas silvestres.
Un modo de vida colectivo
Los campamentos neandertales estaban organizados alrededor del fuego, con áreas específicas para dormir y para actividades comunes. Los grupos solían ser pequeños (5‑15 individuos) pero podían reunirse en mayor número cuando los recursos abundaban.
Pensamiento simbólico
El uso de plumas, conchas y pigmentos sugiere la aparición de expresiones simbólicas, posiblemente como adornos o señales de identidad de clan.
La presencia de la muerte
Los enterramientos neandertales presentan cuerpos en posición fetal, a veces acompañados de objetos simbólicos. En algunos sitios, como El Sidrón, también se evidencia canibalismo de carácter ritual más que alimentario.