El “maestro” de Atenas
Cléon, hijo de un curtidor ambicioso. Hijo de un rico peletero, Cléón emergió en la vida política tras la muerte de Pericles y se convirtió en el principal impulsor de la guerra contra Esparta. Orador consumado y manipulador de la opinión pública, fue uno de los blancos predilectos de Aristófanes. Su primera aparición satírica está en Los Babilonios (426 a.C.), obra que el autor lamentó haber perdido. En Los Acarnienses (425 a.C.) continúa ridiculizando al “curtidor” y a sus partidarios belicistas. La mayor diatriba contra él se encuentra en Los Caballeros (424 a.C.), donde aparece disfrazado de esclavo que manipula a su antiguo amo, Demos (el Pueblo). Aristófanes lo tacha de ladrón y corrupto que “toma cucharadas gigantes del erario público”. Finalmente, Cléon es desplazado por Agoracritus, un carnicero aún más desvergonzado.