Los jónicos, también llamados Iónicos, fueron uno de los pueblos que contribuyeron significativamente a la formación de la cultura griega (ciencia, filosofía y arte).
Junto a los aqueos, eolios y dorios, jugaron un papel fundamental en la construcción del mundo helénico.
Historia
Los jónicos se establecieron en territorio griego alrededor del 2000 a.C., ocupando partes del Peloponeso y de la Ática, y modificando la organización previa de otras poblaciones.
Con una tradición militar sólida, expandieron su dominio a diversas regiones de la Hélade, a veces mediante la conquista.
En una sociedad jerárquica y guerrera, los jónicos sometieron a varios grupos locales, entre ellos a los aqueos y eolios.
Su expansión dio lugar a la construcción de numerosos templos, murallas y palacios, que dejaron una huella arquitectónica permanente.
Con el tiempo, fundaron doce ciudades que formaron la Liga Jónica: Éfeso, Samos, Priene, Colofón, Clazómenas, Quíos, Mileto, Teos, Mínto, Lebedus, Focea y Eritras.
Tras la llegada de los dorios al Peloponeso al final del periodo prehomérico, muchos jónicos emigraron a la región de la Anfípolis (Asia Menor), estableciéndose allí.
Profundiza en el tema leyendo los siguientes textos:
- Grecia antigua
- Periodo prehomérico
- Dorianos