La Liga de Naciones se fundó mediante el Tratado de Versalles el 28 de julio de 1919, al término de la Primera Guerra Mundial, con la intención de crear un foro permanente donde los Estados pudieran resolver sus diferencias por medio de la diplomacia y evitar nuevos conflictos. Su sede central estaba en Ginebra, Suiza.
Origen
Al concluir la Gran Guerra, los países vencedores se reunieron en el Palacio de Versalles, Francia, para debatir reparaciones, fronteras y otras cuestiones de posguerra. El presidente estadounidense Woodrow Wilson propuso al Congreso la creación de una organización internacional cuyo objetivo principal fuera la resolución pacífica de disputas. Esta propuesta quedó plasmada en sus famosos "14 puntos" y fue incorporada al Tratado de Versalles.
Miembros y estructura
El primer encuentro del Consejo de la Liga tuvo lugar en París el 16 de enero de 1920. Los miembros fundadores fueron las potencias vencedoras, entre ellas Francia, los Países Bajos y Bélgica.
Aunque Wilson impulsó la iniciativa, el Senado de EE. UU. rechazó la ratificación del tratado, dejando a Estados Unidos fuera de la organización que había ayudado a diseñar.
El órgano principal era el Consejo, integrado por siete naciones: cuatro miembros permanentes (Francia, Reino Unido, Italia y Japón) y tres miembros elegidos por períodos de tres años. Inicialmente, Alemania y Turquía fueron excluidas, pero se incorporaron en 1926 y 1932 respectivamente. La Unión Soviética ingresó en 1934 como gesto de buena voluntad hacia Occidente.
Brasil en la Liga de Naciones
Gracias a su participación en la Primera Guerra Mundial, Brasil colaboró en la creación de la Liga y fue uno de los primeros en adherirse. Durante mucho tiempo fue el único país de América del Sur con asiento en el Consejo, siendo reelegido anualmente al no existir normas claras para los escaños temporales.
Al ser el único representante del continente americano, el gobierno de Arthur Bernardes (1922‑1926) impulsó la campaña por un puesto permanente en el Consejo, argumentando que Brasil, con su extensión continental, población numerosa y economía dinámica, era el candidato más idóneo en ausencia de EE. UU. Sin embargo, no logró el apoyo necesario y, decepcionado, Brasil abandonó la Liga en 1926.
Fracaso
La Liga de Naciones fue creada para garantizar la paz mundial, pero no logró impedir el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Entre las causas de su fracaso destacan:
- La ausencia de la nueva potencia mundial, Estados Unidos.
- La falta de voluntad política de los países miembros.
- El persistente colonialismo en diversas regiones.
- El cambio drástico en la política alemana tras la llegada al poder de Adolf Hitler en 1933.
La Liga cesó sus actividades en 1942 y, en 1946, transfirió todas sus competencias a la recién creada Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Legado
Aunque muchos estudios catalogan a la Liga como un fracaso por no haber conseguido su objetivo principal, sí resolvió conflictos territoriales, como los de Albania y la región de Silesia (entre Alemania, Polonia y la República Checa). Además, sus comisiones fueron pioneras al reconocer la trata de opio, la esclavitud y la situación de los refugiados como problemas internacionales, temas que siguen en la agenda global.
Curiosidades
- La Liga tardó años en adoptar una bandera y un escudo; fue en 1939 cuando se oficializó el símbolo de dos estrellas de cinco puntas dentro de un pentágono azul.
- En sus inicios se propuso que el esperanto fuera la lengua oficial de la organización.
- Entre 1920 y 1946 la Liga reunió a 63 países, aunque varios ingresaron o abandonaron a lo largo de su existencia.
- Se considera a la Liga de Naciones como el laboratorio que sentó las bases para la Constitución de la ONU.
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