Historia antigua

Revolución China: de 1911 a 1949

El término "Revolución China" alude a dos momentos clave de la historia del país: la Revolución de 1911 y la Revolución de 1949.

Revolución China de 1911

También conocida como la Revolución Nacionalista o Revolución Xinhai, tuvo lugar en octubre de 1911 y puso fin a la era de las dinastías, derrocando a la dinastía Qing (Manchú) y proclamando la República de China.

El movimiento surgió de la frustración nacionalista frente a una serie de derrotas frente a potencias extranjeras: las dos Guerras del Opio (1839‑1860), la Guerra Sino‑japonesa (1894‑1895) y la Guerra Ruso‑japonesa (1904‑1905). Estas humillaciones alimentaron los sentimientos nacionalistas y radicalizaron a los jóvenes intelectuales.

En 1905, Sun Yat-sen fundó el Partido Nacionalista, el Kuomintang, con la meta de abolir la monarquía y expulsar la influencia europea. Tras varios intentos de reforma constitucional del último emperador Qing, la revolución estalló en 1911 y, bajo el liderazgo de Sun, se estableció la primera república del país.

Sin embargo, la nueva república enfrentó resistencia de terratenientes rurales y de los primeros comunistas, lo que derivó en una larga guerra civil. La muerte de Sun Yat-sen en 1925 intensificó los conflictos; en 1927 el general Chiang Kai‑shek tomó el mando del Kuomintang y persiguió a los comunistas, prolongando la lucha que culminaría en 1949.

Revolución China de 1949

La victoria del Partido Comunista Chino (PCCh), liderado por Mao Zedong, marcó el inicio de la República Popular de China. Este periodo, conocido como la “Era de Mao”, se extendió de 1949 a 1976 y estuvo caracterizado por profundas transformaciones económicas y sociales.

Entre las reformas más importantes se encuentran la nacionalización de la economía y la colectivización agraria. Tras años de guerra civil, la población sufría de hambruna y desempleo.

En 1950 China incorporó el Tíbet y participó activamente en la Guerra de Corea (1950‑1953) al lado de Corea del Norte. Con el apoyo de la Unión Soviética, el gobierno comunista impulsó la emancipación de la mujer y la igualdad de género.

El “Gran Salto Adelante” (1958) buscó industrializar rápidamente el país, pero provocó una catástrofe económica y la muerte de millones por hambruna. Posteriormente, en 1966, Mao lanzó la Revolución Cultural, un movimiento de diez años destinado a purgar elementos “contrarrevolucionarios” y reforzar la ideología comunista; terminó con su fallecimiento en 1976.

Tras la muerte de Mao, China inició una política de apertura económica y de integración al mercado global, sentando las bases del país contemporáneo.

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