Historia antigua

El gobierno de Pompeyo

Génesis de la familia Pompeia. Cneo Pompeyo Magno, nacido en la nobleza más antigua de Roma, recibió su primera instrucción militar bajo el mando de su padre, Pompeyo Strabo, durante la guerra de los Aliados. Más tarde luchó contra los seguidores de Mario, especialmente en Sicilia y África, donde sus victorias le valieron el sobrenombre de Magnus y le ganaron la confianza de Sila, quien le concedió el mando de un ejército privado formado por clientes picenos y veteranos de su padre.

Rebelión de Lépido (78 a.C.)

El ex cónsul Lépido, antiguo popular que se había alineado con Sila, intentó movilizar a los sectores más afectados por la dictadura silana. Su programa político pedía:

  • El regreso de los exiliados.
  • La restitución de los bienes confiscados.
  • La anulación de las medidas de Sila contra los descendientes de los proscritos.
  • La reanudación de la distribución gratuita de granos al pueblo.

Extensión de la agitación

Las reivindicaciones de Lépido resonaron en Etruria, donde la población había sufrido graves confiscaciones. El Senado ordenó a los cónsules suprimir la revuelta. Catulo obedeció, pero Lépido se unió a los rebeldes. Pompeyo fue nombrado lugarteniente del cónsul Catulo y, tras la derrota de Lépido en el puente Milvio, una parte de sus tropas, bajo el mando de Marco Perpenna, huyó a Hispania y se incorporó al ejército del otro opositor a Sila, Quinto Sertorio.

Pompeyo y Sertorio (74‑71 a.C.)

Quinto Sertorio, veterano de las guerras contra los cimbrios y teutones, se había puesto del lado de Mario contra Sila. Tras entrar triunfalmente en Roma, huyó a Hispania en 82 a.C. para organizar una resistencia contra el poder silano. Roma envió contra él a los generales Metelo y Pompeyo.

Sertorio ganó el apoyo de los hispanos fundando una escuela en Osuna (Huesca) para la élite celtíbera y creando en Évora un senado de 300 miembros compuesto por romanos y refugiados. Derrotó a Metelo y a Pompeyo en varias batallas (Valencia, río Xúcron, Sagunto). Incapaz de vencerle en el campo, los romanos pusieron precio a su cabeza (200 talentos). Fue asesinado por su propio lugarteniente Perpenna en un banquete (72 a.C.).

Pompeyo permaneció en la península ibérica durante cinco años (76‑71 a.C.) y fundó la ciudad de Pamplona (Pompaelo) en territorio vasco.

La guerra de los gladiadores

Los gladiadores, mayormente esclavos, prisioneros de guerra o criminales, se rebelaron bajo el liderazgo del príncipe tracio Spartaco (73‑71 a.C.). Tras escapar de la cárcel de Capua, organizó un ejército de gladiadores y esclavos fugitivos.

Hechos

  • Spartaco derrotó a varias legiones romanas y llegó a las afueras de Roma.
  • Marco Licinio Craso restauró la disciplina en las legiones y venció a los rebeldes en la batalla de Silaro, donde Spartaco murió.
  • Los supervivientes intentaron huir hacia los Alpes, pero fueron interceptados por Pompeyo, recién llegado de Hispania, y fueron aniquilados casi por completo.
  • Los que no murieron fueron crucificados (aprox. 6 000). Pompeyo escribió al Senado: «Craso ha derrotado a Spartaco, pero yo he eliminado la raíz de la guerra; no volverá a renacer».

Consulado de Pompeyo y Craso

Como recompensa, en 70 a.C. Craso y Pompeyo fueron elegidos cónsules, representando la reacción popular. Anularon la constitución de Sila y las limitaciones impuestas a los tribunos de la plebe, ampliando la acción de los populares. Expulsaron del Senado a los 64 senadores añadidos por Sila. Craso permaneció en Roma, aliándose con Catilina y César, y apoyó al orden ecuestre.

Actividad de Pompeyo

Guerra contra los piratas (67 a.C.)

La Lex Gabinia

  • Concedió a Pompeyo el imperio marítimo y la autoridad para operar hasta 50 km tierra adentro en toda la costa mediterránea.
  • Puso a su disposición la flota y el tesoro de Roma, pudiendo contar con el apoyo de reyes y súbditos.

Con estos poderes, Pompeyo creó una flota, reunió 100 000 caballeros, 5 000 jinetes y 100 navíos, y erradicó la piratería.

Hechos y resultados

  • Bloqueó todos los puertos del Mediterráneo, obligando a los corsarios a refugiarse en la costa montañosa de Olida.
  • Los persiguió en el mar Egeo y el Mar Negro, saqueó arsenales, destruyó embarcaciones y capturó a 20 000 prisioneros, a quienes liberó y repartió entre ciudades afectadas.

Tercera guerra mitridática (74‑63 a.C.)

Contexto

Tras la segunda guerra mitridática y la frágil paz de Darío, Mitrídates VI, derrotado por Sila, aprovechó las revueltas internas para intentar recuperar sus dominios. La muerte del rey Nicómides IV de Bitinia, que legó su reino a Roma, desencadenó la invasión de Bitinia por Mitrídates.

La Lex Manilia (66 a.C.)

Los partidarios de Pompeyo impulsaron al tribuno Gayo Manilio una ley que le confería el mando de la guerra contra Mitrídates, ampliando la autoridad de la Lex Gabinia a provincias como Frigia, Licania, Galacia, Capadocia, Cilicia, Bitinia, la Alta Cólquida y Armenia. Cicerón defendió la ley en su famoso discurso.

Pompeyo llegó a Asia con 60 000 hombres y una gran flota, bloqueó la costa de Asia Menor y obligó a Mitrídates, que contaba con 30 000 tropas, a pedir la paz. El rey se retiró a las regiones del mar Caspio, donde murió años después.

Resultados

Pompeyo incorporó Pontus, Armenia, Bitinia y Siria como provincias romanas (74 a.C.). En 63 a.C. ordenó el entierro de Mitrídates en Sinope y celebró un triunfo en Roma el 26 de septiembre de 61 a.C., exhibiendo a sus familiares y tesoros.

Situación en Roma: los años 60 a.C.

Al regreso de Pompeyo, tres fuerzas dominaban la escena política:

  1. Los partidarios de Sila controlaban la Comitia Centuriata y elegían a los magistrados con imperium (cónsules y pretores).
  2. Una tercera facción se formaba alrededor de Marco Licinio Craso, respaldado por su inmensa fortuna.
  3. Emergía el joven Gayo Julio César, aristócrata vinculado a la familia de Mario.

Cicerón, César y Pompeyo (78‑43 a.C.)

Al final de este periodo, el sistema republicano colapsó bajo la presión de guerras externas (contra Mitrídates, piratas y en Europa continental) y conflictos internos: manipulaciones electorales, demagogia, compra de votos y asesinatos políticos.

Las figuras más destacadas fueron:

  1. Pompeyo (106‑48 a.C.), el gran general victorioso del Oriente.
  2. Gayo Julio César (100‑44 a.C.).
  3. Marco Tulio Cicerón (106‑43 a.C.).

En 63 a.C. Cicerón fue elegido cónsul, apoyado por Craso, para contrarrestar la posible amenaza del regreso de Pompeyo.

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