
Contexto histórico
En el verano de 1920 la joven Unión Soviética se enfrentaba a la recién restaurada Polonia en la guerra polaco‑soviética. Tras repeler varios ataques polacos, los soviéticos avanzaban hacia Varsovia con la intención de capturar la capital, instaurar un régimen comunista y abrir el camino hacia Alemania, que también vivía convulsiones políticas.
Fuerzas en combate
El Ejército Soviético contaba con la 1ª Ejército de Caballería, conocida como la Konarmia, comandada por el mariscal Semyón Budyonny. El ejército reunía aproximadamente 17.000 hombres, 284 ametralladoras, 48 cañones, varios carros blindados, cinco trenes blindados y 12 aviones.
Del lado polaco, el 1.º Ejército de Caballería estaba bajo el mando del coronel Juliusz Rómmel. Sus fuerzas, entre caballería ligera y lanzas, sumaban cerca de 1.700 hombres, distribuidos en los regimientos 6.º y 7.º de Ulanes.
Desarrollo de la batalla
El 17 de agosto de 1920 el 1.º Ejército Soviético fue derrotado en la batalla de Zadvorste, lo que impidió su coordinación con los demás ejércitos soviéticos que se dirigían a Varsovia. El comandante supremo soviético, Mijaíl Tuchachevski, ordenó a Budyonny que atacara el flanco derecho polaco para facilitar la retirada del Ejército Occidental y, si era posible, abrir una nueva ofensiva sobre la capital.
El 29 de agosto, cerca de Zamość, la caballería soviética se encontró con el 1.º Ejército de Caballería polaco. El Regimiento 1.º de Ulanes polaco, con unos 400 hombres, sorprendió a las tropas soviéticas, capturó 150 prisioneros, tres cañones y varias ametralladoras.
El 30 de agosto los polacos, empleando una defensa elástica, retrasaron el avance soviético. Rommel concentró sus escasos hombres alrededor de la localidad de Komarov. Budyonny decidió atacar la caballería polaca, subestimando la capacidad defensiva del enemigo.
El 31 de agosto se desencadenó lo que muchos historiadores consideran la mayor batalla de caballería del siglo XX. A las 06:00, el 2.º Regimiento polaco ocupó una colina sin resistencia, pero al detectar los transportes y la caballería soviética desorganizada, lanzó una carga que obligó a los soviéticos a retirarse.
Los polacos, reforzados por el 9.º Regimiento de Ulanes (≈350 hombres), repeleron varios contraataques soviéticos, manteniendo la posición en la colina 255. Simultáneamente, el 8.º Regimiento de Ulanes (≈270 hombres) capturó el coche personal de Budyonny y los suministros enemigos.
A mediodía, el mismo 9.º Regimiento lanzó una nueva ofensiva contra el 11.º Ejército Soviético, que contaba con varios miles de soldados. A pesar de la superioridad numérica soviética, la carga polaca provocó graves bajas y obligó al 11.º a retirarse.
El 6.º Regimiento de Ulanes, mantenido en reserva, se unió al combate, y bajo el mando del coronel Rómmel, los 520 jinetes polacos lograron rodear y desmoralizar a las fuerzas soviéticas. En la tarde, Rommel movilizó rápidamente a 500 hombres del 6.º Regimiento para atacar los flancos soviéticos, logrando una victoria decisiva.
Consecuencias
El 1.º Ejército Soviético se vio obligado a retirarse en desorden, perseguido incansablemente por el 1.º Ejército de Caballería polaco. El regimiento de infantería soviético 44.º quedó prácticamente aniquilado; solo 100 prisioneros sobrevivieron. Las bajas soviéticas superaron los 4.000 muertos y cientos de heridos, mientras que los polacos perdieron alrededor de 500 soldados, sin prisioneros.
Curiosamente, Budyonny no sufrió repercusiones; al contrario, fue ascendido a Mariscal de la Unión Soviética. Más tarde, en la Segunda Guerra Mundial, comandó la desastrosa ofensiva de Uman‑Kiev, donde murieron cerca de un millón de soldados, aunque su responsabilidad nunca fue plenamente castigada.
