Una posible primera ametralladora de la historia
La pistola Puckle podría ser la primera ametralladora funcional jamás construida. Fue diseñada en 1717 por el inventor, jurista y autor británico James Puckle, quien patentó el arma en 1718.
Características técnicas
Se trataba de un arma intermedia entre un revólver y una pistola ligera. Poseía un cañón único de 91 cm de longitud y 32 mm de calibre, y un mecanismo giratorio con entre 6 y 11 «puertos», cada uno de los cuales alojaba un cartucho preparado similar al de los mosquetes de la época.
Munición especial
Puckle fabricó dos versiones del arma: una para cristianos, que disparaba balas redondas convencionales, y otra para los "turcos infieles", que utilizaba balas cuadradas diseñadas para infligir heridas más graves. Algunas fuentes afirman que también podía lanzar mini‑cannonazos que contenían 16 balas de mosquete cada uno.
Modo de funcionamiento
El operador hacía girar una manivela, similar al principio de los posteriores fusiles Gatling. Cuando el cañón se vaciaba, se sustituía rápidamente por uno nuevo, manteniendo una alta cadencia de fuego para la época.
Rendimiento en pruebas
En pruebas se dispararon 63 proyectiles en 7 minutos, aproximadamente nueve disparos por minuto, una cifra sorprendente considerando que los soldados bien entrenados apenas lograban tres disparos por minuto con sus mosquetes.
Recepción y legado
En 1717 Puckle presentó su invención al ejército británico, pero no despertó interés y no consiguió inversores. Se cree que sólo se fabricaron dos unidades operativas. En 1722, las fuerzas británicas disponían de dos pistolas Puckle durante campañas en el Caribe (Santa Lucía y San Vicente), aunque no está claro si llegaron a usarse en combate.