Historia antigua

1942: La despiadada “Batalla de los Pioneros” en Stalingrado (vídeo)

1942: La despiadada “Batalla de los Pioneros” en Stalingrado (vídeo)

Contexto de la ofensiva

La batalla de Stalingrado es ya legendaria. En este conflicto, donde el combate callejero era norma, los ingenieros desempeñaron un papel crucial.

Tras empujar a los soviéticos hasta el borde oriental de la ciudad, el comandante del 6.º Ejército alemán, el general Paulus, consideró que un nuevo intento bastaría para aplastar los últimos focos de resistencia soviética en la urbe que lleva el nombre de Stalin.

La operación “Hubertus”

El asalto comenzó el 11 de noviembre de 1942 bajo el nombre en clave “Hubertus”. Hitler lo había anunciado en un discurso radial el 8 de noviembre, cuando el 6.º Ejército ya controlaba el 90 % de la ciudad arrasada. Sólo el sector industrial permanecía bajo control soviético: la fábrica “Octubre Rojo” defendida por restos de la 39.º División de Fusileros, apoyada a la izquierda por la 284.º División, y la fábrica “Bloqueo Rojo” donde luchaban los remanentes de las divisiones 138.º, 308.º y 244.º.

Las viviendas de los obreros de esa zona estaban bajo la 768.º Regimiento de la 138.º División. Los restos de la 284.º y las brigadas motorizadas 9.º y 38.º defendían la fábrica química “Lazur”. Del lado alemán se encontraban las agotadas divisiones de infantería 71.º, 76.º, 7.º, 95.º, 305.º y 389.º, junto a la 100.º División de Cazadores y el refuerzo de las panzer 14.º, 16.º y 24.º.

Los ingenieros al frente

Ante la escasez de tropas de combate, el jefe del Estado Mayor del Ejército (OKH), el general Zeisler, propuso enviar batallones de ingenieros, expertos en explosivos y demoliciones, para abrir brechas en las fortificaciones soviéticas. El mayor Linden, comandante del 672.º Batallón de Ingenieros del 6.º Ejército, recibió la orden de capturar la planta química y la fábrica “Red Barrage” en la primera fase.

Se reunieron siete batallones: 50.º Ingenieros Motorizados, 162.º, 294.º, 305.º, 336.º, 389.º y los 41.º y 45.º del Regimiento de Ingenieros 604.º. En teoría sumaban 4 800 hombres, pero en la práctica sólo 1 753 soldados de cinco batallones llegaron a Stalingrado, el resto había sufrido bajas o estaba demasiado lejos para participar a tiempo.

Plan de ataque

Linden, después de una inspección personal, propuso atacar los puntos fuertes soviéticos uno a uno, bajo el mando del teniente general von Seidlitz‑Kurtzbach. Con el apoyo de cañones de asalto y dos compañías adicionales del 635.º Batallón de Ingenieros, se decidió que los batallones 50.º, 294.º, 305.º y 336.º avanzarían por un frente de 2 500 m en el sector del 305.º, mientras el resto se dirigía directamente hacia el Volga.

Los ingenieros debían detonar explosivos para destruir o abrir brechas en las posiciones soviéticas, permitiendo que la infantería siguiera el paso. El objetivo final era llegar a la margen izquierda del Volga y tomar la ciudad.

Desarrollo del asalto

Al filo de la medianoche del 11 de noviembre, los batallones alemanes se posicionaron silenciosamente. Los soviéticos, tras pequeñas incursiones de reconocimiento, ya sospechaban de otro ataque. Los ingenieros, cargados con armas, herramientas y explosivos, esperaban el momento de la detonación. Un ingeniero cayó en una trampa soviética; él y 18 compañeros fueron capturados.

A las 03:30 comenzó el bombardeo de la artillería alemana contra la 138.º División. En cuestión de dos horas los ingenieros, apoyados por infantería, iniciaron su avance. En algunos puntos sólo lograron avanzar 30 m, en otros alcanzaron la ribera del Volga. Los batallones 305.º y 162.º lograron progresos notables, pero la infantería que debía cubrirlos quedó atrapada bajo fuego soviético, obligando a los ingenieros a defenderse con lanzallamas y granadas.

Los batallones 50.º y 336.º, pese a su valentía, se estancaron por la falta de apoyo y de munición suficiente. La escasez de proyectiles y la ausencia de refuerzos de infantería impidieron que los ingenieros mantuvieran el impulso.

En la margen del Volga

Los batallones 162.º y 389.º alcanzaron la ribera del Volga, pero no pudieron seguir limpiando la zona. En el sector 79.º, dos batallones lograron penetrar detrás de la fábrica “Octubre Rojo” y aislar a unos 2 000 soviéticos entre los escombros. Linden constató que la falta de munición y la insuficiente cobertura de infantería estaban minando la operación.

El 12 de noviembre el 50.º Batallón de Ingenieros Motorizados reanudó el ataque, usando lanzallamas, granadas y bidones de gasolina para eliminar a los defensores. Al sur, la 38.º División de Infantería, con el apoyo del 294.º Batallón de Ingenieros, consiguió una zona de 500 m de ancho en la margen del Volga.

Al caer la noche, Linden reorganizó sus fuerzas, reforzando al 578.º Grupo de Fusileros con el 162.º Batallón de Ingenieros. La lucha se redujo a combates cuerpo a cuerpo en el edificio 81, donde los alemanes finalmente lograron avanzar hasta la ribera del Volga, detrás de la fábrica “Bloqueo Rojo”.

El último intento y el contraataque soviético

El 14 de noviembre los alemanes ocuparon por completo la fábrica “Red Barrier” a costa del 60 % de sus hombres. Sin embargo, el Ejército Rojo, reforzado, iniciaba una gran contraofensiva destinada a rodear al 6.º Ejército.

El 16 de noviembre el 24.º División de Infantería, apoyada por el 389.º Batallón de Ingenieros, alcanzó la ribera del Volga, pero quedó atrapada. Los días siguientes, Linden intentó reorganizar sus unidades sin éxito. El 19 de noviembre, justo cuando los alemanes se preparaban para otro asalto, se escuchó el estruendo de miles de cañones: la contraofensiva soviética había comenzado, encerrando al 6.º Ejército en una bolsa mortal.

En los meses siguientes los ingenieros alemanes dejaron de luchar por la victoria y pasaron a luchar por su propia supervivencia.