Primeros años y alistamiento
Kurt Kniezpel nació en 1921 en los Sudetes, entonces parte de Checoslovaquia, perteneciendo a la minoría alemana. Tras la ocupación alemana, obtuvo la ciudadanía nazi y, en 1940, se incorporó al ejército de la Alemania de Hitler. Fue asignado al cuerpo blindado, sin imaginar que llegaría a ser el auriga más exitoso de todos los tiempos.
Participación en la guerra
Después de su entrenamiento, en junio de 1941 fue destinado al 3.º Ill, 29.º Regimiento de Panzer, 12.º División de Panzer, sirviendo como artillero en un tanque Panzer IV bajo el mando del sargento‑jefe teniente Hellman. Con ese vehículo participó en la fase inicial de la Operación Barbarroja.
Continuó combatiendo en el Frente Oriental, donde destacó y fue ascendido a teniente coronel. En 1943 regresó a Alemania para recibir entrenamiento con los nuevos tanques Tiger I. Hasta entonces había derribado 12 tanques enemigos, pero el Tiger cambiaría su destino.
Batalla de Kursk
Durante el verano de 1943, incorporado a la 503ª División de Tanques Pesados, luchó en la famosa Batalla de Kursk, la mayor confrontación de blindados de la historia.
En 1944 volvió a Alemania y se entrenó con los Tiger II. Con estos tanques combatió en Francia y, posteriormente, en el Frente Oriental, donde volvió a sobresalir. En una acción en Hungría destruyó 24 tanques enemigos en pocas horas.
Últimos días
El 29 de abril de 1945, siete días antes de la rendición alemana, cayó en combate en Checoslovaquia, tras haber abatido previamente 10 tanques soviéticos.
En total, sus registros oficiales acreditan la destrucción de 168 tanques aliados (otros 27 impactos no confirmados), más de 100 cañones antitanque y cientos de vehículos. Se dice que llegó a destruir un T‑34 a 3 000 m de distancia.
Reconocimientos y postura personal
Kniezpel recibió numerosas condecoraciones, pero lo más destacado fue su carácter: no dudó en enfrentarse a un oficial de la SS que maltrataba a prisioneros soviéticos, pese a que este pertenecía a las temidas escuadras de exterminio.
Aunque fue el mejor soldado de tanques del ejército alemán, su falta de afinidad con el nazismo le impidió ascender más allá de sargento. Era liberal de espíritu, llevaba el pelo largo y barba, desafiando la normativa militar como símbolo de su oposición al militarismo alemán.
Hallazgo de sus restos
Su cuerpo nunca fue localizado. Sin embargo, en 2013 los checos descubrieron una fosa común con los restos de 15 soldados alemanes; entre ellos, una placa de identificación que llevaba el nombre "Kniezpel". Los restos fueron exhumados y enterrados con honores militares.
