Planificación urbana
Los habitantes de Harappa eran expertos en el diseño de ciudades. Sus asentamientos se organizaban en una cuadrícula regular, con calles anchas y viviendas construidas en ladrillos de barro, a menudo de dos o más pisos. Además, contaban con un avanzado sistema de drenaje que facilitaba la evacuación de aguas residuales.
Agricultura
La economía harappa era predominantemente agrícola. Cultivaban trigo, cebada, algodón y sésamo, y criaban ganado, ovejas y cabras. Empleaban técnicas como la irrigación y la rotación de cultivos, lo que les permitía mantener una producción sostenible y diversificada.
Comercio
Los harappanos mantenían intensas redes comerciales con civilizaciones del Próximo Oriente y Asia. Exportaban textiles de algodón, cerámica y joyería, mientras importaban metales preciosos como oro y plata, así como otros recursos escasos.
Arte y cultura
Esta civilización destacó por su creatividad artística. Producían esculturas, vasijas decoradas y piezas de joyería finamente trabajadas. Asimismo, poseían una rica tradición oral, compuesta por poemas, relatos y cantos que se transmitían de generación en generación.
Religión
Los harappanos practicaban una religión politeísta. Rendían culto a diversas deidades, entre ellas una diosa madre, el toro y el lingam. También se veneraba a los antepasados, lo que reflejaba una profunda conexión con sus raíces y la naturaleza.
Declive de la civilización Harappa
Alrededor del 1900 a.C. la civilización empezó a decaer, probablemente por una combinación de cambios climáticos, invasiones y epidemias. Sus habitantes abandonaron las grandes urbes y se trasladaron a asentamientos más pequeños. Aunque la cultura Harappa desapareció, su legado perdura en la tradición y la historia del sur de Asia.