Hace aproximadamente 250 000 años, se hallaron restos humanos de un niño perteneciente a la especie Homo naledi en la cueva Rising Star, cerca de Johannesburgo, Sudáfrica.
Una reconstrucción del cráneo muestra a un individuo de entre 4 y 6 años de edad.
Este artículo se basa en Sciences et Avenir – La Recherche n.º 899, de enero 2022.
En una pequeña alcoba de la cueva se recuperaron 28 fragmentos de un cráneo diminuto y seis dientes. Los fósiles confirman que el niño Homo naledi combinaba rasgos arcaicos y modernos, y reavivan la hipótesis de que esta especie enterraba a sus muertos.
Un cráneo depositado intencionalmente
Según el estudio publicado en PaleoAnthropology, el cráneo del niño, de 4 a 6 años, parece haber sido colocado deliberadamente sobre una repisa natural de piedra caliza. “No hay otros huesos, ni ninguno más resistente que los del cráneo”, señala Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica). Esta ausencia descarta que el niño haya arrastrado su cuerpo allí antes de morir, y no se observan marcas de depredadores que indiquen un arrastre posterior.
Si la interpretación es correcta, este hallazgo constituiría el primer entierro infantil conocido, superando al entierro de un niño H. sapiens de Mtoto, Kenia, datado en 78 000 años y publicado a principios de 2021.
Importancia del hallazgo
El posible entierro sugiere comportamientos simbólicos y rituales en Homo naledi, una capacidad antes atribuida solo a humanos modernos y a algunos homínidos más recientes.