Orígenes y contexto
En América Latina surgieron numerosas guerrillas de izquierda, impulsadas por la represión de dictaduras militares respaldadas por EE. UU. y por la profunda pobreza que generó resistencia social. En muchos casos, los guerrilleros, cansados de años de lucha infructuosa, abandonaron sus ideales y se desviaron hacia el bandolerismo o el narcotráfico. Entre todas, el grupo peruano Sendero Luminoso (Shining Path) destacó por su extrema violencia, radicalismo y desconexión de la realidad.
Radicales maoístas
La historia comienza con el Partido Comunista del Perú, del que en 1964 se separó una facción maoísta. Para Abimael Guzmán y sus dieciséis compañeros, incluso esa corriente no era lo suficientemente radical, por lo que a finales de la década de 1960 fundaron el Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso. El nombre proviene del lema “Por el sendero luminoso de Mariátegui”, en honor al influyente comunista peruano José Carlos Mariátegui.
Guzmán se autodenominó “cabeza del partido y de la revolución” y popularizó el slogan: “Aparte del poder, todo es ilusión”. Durante los años setenta la organización estructuró su aparato, pero nunca alcanzó una masa popular; sus miembros nunca superaron los cientos. Su ideología se volvió cada vez más radical y paranoica.
¿Qué buscaban?
El eje ideológico de Sendero Luminoso era el maoísmo, reinterpretado por Guzmán bajo el seudónimo de “Presidente Gonzalo”. La propaganda lo presentaba como “el mayor marxista vivo del mundo” y “la cuarta espada del marxismo” (después de Marx, Lenin y Mao). Propugnaba la creación de comunas campesinas autosuficientes, aisladas del mercado y productoras para sus propias necesidades, una visión utópica imposible de aplicar incluso en las zonas bajo su control.
El grupo también mostró su enemistad con el liderazgo chino posterior a Mao. El 26 de diciembre de 1980 colgaron cuerpos de perros callejeros en postes de Lima con carteles que leían “Teng Hsiao‑Ping hijo de perra”, denunciando las reformas de Deng Xiaoping.
Relación con los campesinos
Para los maoístas, el campesinado era la base de la revolución. En la práctica, sin embargo, la política de Sendero Luminoso alejó a la población. En 1982 prohibieron la venta de productos agrícolas y la organización de ferias en varias aldeas de Ayacucho, lo que agravó la pobreza y generó descontento.
Violencia y terror
El método del grupo consistía en castigos brutales contra cualquier forma de disidencia. Se practicaron ejecuciones, torturas y mutilaciones: decapitaciones, latigazos, amputaciones y castraciones. Un caso emblemático es la masacre de Lucanamarca (3 de abril de 1983), donde 80 guerrilleros asesinaron a 69 personas, entre niños y ancianos.
Ante la represión, los campesinos formaron grupos de autodefensa y se vieron obligados a desplazarse a campamentos improvisados, donde la falta de alimentos, sal, azúcar y verduras provocó anemia, tuberculosis, bronquitis y desnutrición extrema.
Declive y legado
El punto de inflexión llegó el 12 de septiembre de 1992, cuando Abimael Guzmán y parte de la alta dirigencia fueron capturados. Aunque algunos combatientes continuaron actividades terroristas, la organización perdió impulso. Tras el encarcelamiento de Guzmán, surgieron llamados a la negociación y muchos miembros desertaron.
Las fuerzas armadas cambiaron su estrategia, dejando de considerar a los campesinos andinos como potenciales terroristas, lo que fortaleció la confianza civil‑militar. Con el tiempo, Sendero Luminoso se transformó en una agrupación criminal y narcotraficante; aunque aún realiza ataques aislados, no se compara con el terror de los años 80.