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¿Es este el hombre al que Polonia le debe su independencia? Gracias a él cayó la Rusia zarista.

¿Milagroso, hipnotizador, sectario o simple estafador? Lo cierto es que Rasputín figura entre los personajes más polémicos de la historia rusa.

Grigori Rasputín nació en una familia de campesinos acomodados en el pueblo de Pokrovskoye, en la provincia de Tobolsk, Siberia. La fecha exacta de su nacimiento sigue sin conocerse. Desde niño se mostró diferente: enfermizo y frágil, prefería la oración y la contemplación a los juegos infantiles, y mostraba una madurez inusual.

Una anécdota popular relata que, al ayudar a un niño herido con una guadaña, Rasputín pronunció unas palabras extrañas, aplicó hierba sobre la herida y detuvo la hemorragia. Desde entonces su reputación de “curandero” se difundió, al igual que supuestos poderes de adivinación.

Contrastes en su biografía

Existen versiones muy distintas de su juventud. Algunos testimonios lo describen como un muchacho vulgar, amante del alcohol y ladrón de caballos, heno y leña, mientras que otros resaltan su carácter ascético y su dedicación a la fe. En 1887 contrajo matrimonio con Praskovia Dubroviná, con quien tuvo siete hijos, de los cuales cuatro fallecieron en la infancia.

Según la tradición, la Virgen María se le apareció y le pidió que “viajara para limpiar los pecados de la humanidad”. Rasputín abandonó su hogar y recorrió Rusia, predicando en ferias y monasterios, llegando incluso al Monte Athos en Grecia.

De la campiña a San Petersburgo

En 1905 llegó a San Petersburgo con la intención de recaudar fondos para construir una iglesia ortodoxa en su pueblo. Allí conoció al archimandita Teófan, quien quedó fascinado por su presunta clarividencia. Rasputín empezó a frecuentar los salones de la capital, donde realizó curaciones, adivinó pensamientos y profetizó acontecimientos, ganándose una creciente reputación de “milagroso”.

El favorito del zar

El zar Nicolás II y la zarina Alejandra, enfrentados a la derrota en la guerra con Japón y a la creciente agitación social, buscaban cualquier apoyo. El hijo heredero, Alexéi, padecía hemofilia, y Rasputín parecía aliviarle los sangrados. Gracias a estos “milagros”, el zar le concedió un lugar permanente en la corte, y la zarina lo describió como “mensajero de Dios”.

Polémica y enemigos

El creciente poder de Rasputín generó una ola de rumores sobre sus supuestos abusos sexuales con aristócratas y miembros de la familia real. Su círculo se llenó de mujeres de la alta sociedad que le suministraban información y dinero. La prensa y la aristocracia lo atacaron con caricaturas y campañas de difamación, señalándolo como la causa de la derrota rusa en la Primera Guerra Mundial.

Influencia en la guerra

En 1915, bajo la presión de Rasputín y la zarina, el zar Nicolás II decidió asumir el mando del ejército, una decisión desastrosa que aceleró la derrota del ejército ruso. Comentadores de la época, incluido el embajador francés Maurice Paléologue, acusaron a Rasputín de manipular al zar.

El asesinato y sus consecuencias

En diciembre de 1916 un grupo de nobles, liderado por el príncipe Félix Yusupov y el gran duque Dmitri Pávlov, asesinaron a Rasputín. Su muerte coincidió con el colapso del régimen zarista: en febrero de 1917 Nicolás II abdicó, la Provisional Government concedió cierta autonomía a Polonia y, tras la Revolución de Octubre, los bolcheviques tomaron el poder.

El debilitamiento del Imperio ruso abrió la oportunidad para que Polonia recuperara su independencia en noviembre de 1918. Así, sin intención alguna, el campesino siberiano Grigori Rasputín contribuyó al fin de la Rusia zarista y al renacer de la nación polaca.