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Un patriarca, tres religiones en conflicto

En la actualidad, grupos terroristas como el Estado Islámico, Boko Haram, Al‑Qaida o los talibanes utilizan el islam como bandera, lo que demuestra que la religión no solo brinda consuelo o reconciliación, sino que también puede ser causa de conflicto.

Este fenómeno no es exclusivo del islam. En siglos pasados, la Inquisición católica persiguió a quienes consideraba herejes. Así, dentro de un colectivo que, objetivamente, podría parecer homogéneo, la religión –junto al idioma y la etnia– genera gran diversidad y tensiones.

Abraham y el judaísmo

Tras la destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C., se desencadenó una revuelta que pudo haber causado la muerte de medio millón de judíos. De esa devastación surgió la base de la fe judía actual. Para el judaísmo, la historia comienza con Abraham, no con Adán y Eva. Abraham, ancestro de Israel, fue el primero en ser “llamado” por Dios. Según la tradición, los israelitas descienden de Isaac, uno de sus hijos.

Resulta notable que las tres grandes religiones monoteístas compartan a Abraham como patriarca. “Este hecho común ofrece puntos de partida para comprender las tensiones actuales y, quizá, para reducirlas”, comenta el teólogo y pastor de Hoofddorp, Coen Wessel.

Conflictos fraternos

Wessel señala que los enfrentamientos religiosos pueden rastrearse hasta luchas entre hermanos: Caín y Abel, Ismael e Isaac, Jacob y Esaú, o los hijos de Jacob que conspiraron contra José. “Con un poco de buena voluntad, podemos describir los choques entre judaísmo, cristianismo e islam como una disputa fratricida”, afirma.

Las tres religiones comparten valores como el perdón, la justicia, la oración y la peregrinación, pero también han vivido episodios de violencia extrema, como la Shoá.

Abraham y el cristianismo

En la era cristiana, Abraham vivió alrededor del 1500 a.C. El cristianismo surgió como una corriente dentro del judaísmo, iniciada por Jesús. La figura de Jesús, aunque pacificadora, también provocó una división que dio origen a una Iglesia judía y una cristiana.

“En las últimas décadas, el judaísmo y el cristianismo han vuelto a acercarse”, afirma Wessel. “Sin embargo, persisten textos cristianos con contenido antijudío que deben revisarse”.

Wessel cree que una reconciliación similar es posible entre islam y las otras dos religiones, aunque el Corán contiene pasajes que pueden alimentar sentimientos antijudíos. “Depende de cómo interpretemos esas narrativas”, señala.

Al estilo de John Lennon, Wessel sugiere imaginar un mundo sin religión, pero reconoce que la fe también es fuente de inspiración y reconciliación. “Eliminarla no es una opción viable”, concluye.

Abraham y el islam

Para los musulmanes, Abraham ocupa un lugar tan importante como Mahoma; a veces se le llama el “primer musulmán”. En el islam, la figura de Ismael, hijo mayor de Abraham, es central: él y su padre reconstruyeron la Kaaba en La Meca. Existe incluso una corriente islámica conocida como ismaelismo que enfatiza este relato.

Lecciones del pasado

“Eliminar las religiones para evitar conflictos implica negar una parte esencial de la historia”, advierte Wessel. “Ignorar los episodios oscuros abre la puerta a repetir los mismos errores”.

Propone buscar similitudes y fomentar el diálogo interreligioso, especialmente entre las tradiciones abrahámicas. En su municipio se celebra regularmente un día de diálogo en iglesias y mezquitas, lo que permite superar barreras prácticas y construir entendimiento.

El Holocausto marcó un punto de inflexión para la reconciliación judeocristiana, pero Wessel considera que no es necesario un drama similar para lograr avances entre otras religiones.

“No hay que lograr todo de inmediato. El Estado Islámico actúa con violencia porque cree que debe imponer su visión ideal. Un pequeño cambio sería que la gente comprendiera que también pueden perseguir ideales de paz para las futuras generaciones.”